Por José Jaime Ruiz.

¿Quién conocía a Citlalli Hernández Mora, senadora de Morena? Nadie. Era, y es, un personaje menor. ¿Por qué ocuparse de ella? ¿Por qué preocuparse por sus acciones “políticas”? De veras, ¿a quién lo importa lo que haga o deje de hacer Citlalli? ¿Acto intimidatorio en su contra o simple simulación de atentado?

“La senadora Citlalli Hernández Mora, de Morena, sufrió esta noche lesiones leves tras una agresión en su oficina en el tercer piso del Senado de la República, al abrir un libro que recibió como regalo y en su interior contenía un artefacto explosivo. De acuerdo con sus compañeros de bancada, la oficina de la legisladora se llenó de humo tras la detonación y ella tuvo afectaciones leves en cara y su ropa.”

Habrá qué esperar el peritaje, las indagatorias y poner atención en la “carencia” de seguridad en el Senado. Lo único cierto, como me comentó un amigo, es que una “paloma” de cincuenta pesos hace más daño y esa “bomba” no mata ni a una cucaracha. El objetivo de la “bomba” no fue para dañar, si así fuera habría lesiones graves, no leves.

Lo confirmó Martí Batres, presidente del Senado, en una entrevista con Pascal Beltrán para Imagen Noticias:

“Primero fue atendida en el servicio Médico del Senado, las primeras conclusiones fueron que no tenía nada grave, ella misma me comentó que se sentía bien en general, de todas maneras, no hay que subestimar nada, entonces ha estado siendo atendida en el hospital”

Vayamos a la historia.

Citlalli había escrito que valía la pena leer un artículo publicado por el senador Napoleón Gómez Urrutia acerca de Altos Hornos de México. ¿Ella fue a la hemeroteca virtual para “descubrirlo”?, ¿se lo encontró por casualidad?, ¿se lo pasó Napoleón?

Gómez Urrutia, en su tuit fijado, agradeció:

Napoleón remató:

Destaco dos cosas. Todo esto sucedió bajo el contexto de las órdenes de aprehensión en contra de Alonso Ancira y Emilio Lozoya. Gómez Urrutia, inclusive, ha pedido la intervención del Estado en Altos Hornos “a fin de garantizar la producción, las fuentes de trabajo y cuidar la economía de la región”. Es decir, despojar de todo a Ancira.

Lo otro. La palabra “terrorismo”. Qué “casualidad” que cuando sucede todo esto, se haya dado un “acto terrorista” en contra de una senadora que no gravita en la vida pública del país. ¿Por qué el libro “bomba” no se lo pusieron a Napoleón? Gómez Urrutia es uno de los principales actores políticos de la 4T y enemigo desde hace mucho de Ancira.

¿Citlalli se prestó a una simulación, a un engaño? No lo sé. Lo que sí sé es que Alonso Ancira no tiene tiempo en España para pasar de ser un “terrorista empresarial” a realizar actos “intimidatorios”. Ahí se las dejo.

@ruizjosejaime

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