Por Federico Arreola.

En el video de la intervención de Ricardo Rocha en la que este periodista reprocha al presidente López Obrador la ridícula lista de “periodistas chayoteros” que el gobierno dio a conocer, aparece de pie un funcionario de Comunicación, Jesús Cantú Escalante, conocido en Monterrey como “Chuy”.

Chuy, en las imágenes, agacha la cabeza y se ríe. Para algunos observadores, el señor Cantú Escalante se burla de Rocha. Para otros, la de ese funcionario es la sonrisa nerviosa de quien sabe que cometió un grave error y pagará un alto costo.

¿Quién es Jesús Cantú Escalante? Ahora, uno de los colaboradores de Jesús Ramírez, el vocero de Andrés Manuel. Antes, Chuy publicaba buenos artículos en Proceso; también fue académico del Tecnológico de Monterrey y consejero del Instituto Federal Electoral.

Ahora bien, lo más importante en la biografía de Chuy Cantú es un enorme fracaso empresarial que no fue del todo su culpa: la quiebra, en los ochenta, de un diario líder en Monterrey, El Porvenir.

Conozco la historia porque alrededor de 1984 el señor Cantú Escalante me invitó a colaborar en el periódico propiedad de su familia, que en ese tiempo competía codo con codo con El Norte (padre de Reforma, de la Ciudad de México, y Mural, de Guadalajara).

Recuerdo que Chuy, como director de El Porvenir, intentó algunos cambios editoriales que no dieron resultado, quizá porque se adelantó a su época.

Un ejemplo. De espíritu bastante libre, el señor Cantú Escalante no sólo permitió, sino que sugirió publicar la foto de una pintura de la Virgen de Guadalupe en minifalda. Hoy eso lo hacen hasta los diarios de las escuelas primarias de los legionarios de Cristo, pero en 1985 provocó en aquel Monterrey conservador una caída masiva de suscriptores.

Mientras el nuevo periodismo que Chuy quería imponer en El Porvenir, no era aceptado por el público regiomontano, El Norte —que dirigía Ramón Alberto Garza y que empezaba a ser comandado como empresa por Alejandro Junco—, crecía y crecía.

Arrogante siempre, llegué a ver a Ramón Alberto presumir en la Universidad Autónoma de Nuevo León —frente a Chuy Cantú— el creciente éxito de El Norte y, al mismo tiempo, burlarse de la derrota de El Porvenir.

A la larga, El Norte terminó por monopolizar el mercado de diarios en Monterrey, lo que desde luego provocó la crisis de El Porvenir.

No me lo cuentan, lo viví. En 1986 acepté dejar El Porvenir para llevar mis artículos a El Norte, y después hicieron lo mismo otras personas, como el pintor y empresario Enrique Canales, que en paz descanse.

¿A qué viene esta historia? A que circula en Monterrey la versión de que la lista de “periodistas chayoteros” fue autorizada, sí, por el vocero de AMLO, Jesús Ramírez, pero que a este lo envenenó Jesús Cantú.

Ha sido la venganza de Chuy contra el hombre al que culpa de haber quebrado su negocio. Porque Ramón Alberto por ahí aparece, bastante injustamente como la mayoría de quienes integran la absurda lista.

Así explican en Monterrey el resentimiento de Chuy Cantú: si hubiera triunfado en El Porvenir, él sería hoy el propietario de un importante periódico nacional. Le debe doler no haber hecho lo que hizo Junco con Reforma… y hasta lo que hizo Pancho González que también trajo a la Ciudad de México, desde Monterrey, su Milenio.

No sé si sea verdad todo eso. Simplemente transmito lo que cuentan en Monterrey personas cercanas a Tatiana Clouthier y a Alfonso Romo. A Tatiana, por cierto, se le atribuye haber llevado a Chuy a la vocería de Andrés Manuel.

@FedericoArreola

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