Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

El Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador no ha entendido el mensaje del presidente estadounidense Donald Trump: confunde los efectos con las causas. ¿Qué tuiteó Donald?: “On June 10th, the United States will impose a 5% Tariff on all goods coming into our Country from Mexico, until such time as illegal migrants coming through Mexico, and into our Country, STOP. The Tariff will gradually increase until the Illegal Immigration problem is remedied,..”.

¿Qué respondió Andrés Manuel en su farragosa carta?: “Los seres humanos no abandonan sus pueblos por gusto sino por necesidad. Es por ello que, desde el principio de mi gobierno, le propuse optar por la cooperación para el desarrollo y ayudar a los países centroamericanos con inversiones productivas para crear empleos y resolver de fondo este penoso asunto”.

En el infierno de senderos que se bifurcan, Andrés Manuel no comprende a Trump, que le vale madre sacar de su pobreza a los centroamericanos, porque el énfasis de Donald es que México no está haciendo lo necesario para contener el flujo migratorio, por eso el castigo por los aranceles.

Respondió Trump: “Si la inmigración ilegal se alivia a través de medidas adoptadas por México, algo que determinaremos a nuestra discreción y criterio, los aranceles se quitarán. Si la crisis persiste, sin embargo, subirán al 10% a partir del 1 de julio”.

El calendario de la escalada es específico: 15% a partir del 1 de agosto; 20% desde septiembre y 25% a partir de octubre.

Se lee en El País: “Las amenazas de Trump a México también llegan en un día en el que se acumulan los datos sobre el colapso del sistema de acogida de inmigrantes en la frontera sur debido a la llegada masiva de familias con niños. La Patrulla Fronteriza anunció en una nota que en la madrugada del miércoles detuvo al grupo más grande jamás encontrado en la frontera de Estados Unidos. Fueron 1.036 personas que cruzaron el río Grande todas a la vez a las 4.00 de la mañana en El Paso, Texas.

“Por este punto pasan familias de inmigrantes constantemente, que nada más llegar al otro lado se entregan a los agentes para pedir asilo. La situación ha desbordado la capacidad de respuesta, según ha denunciado el departamento. ‘La llegada de 1.036 individuos en un solo grupo, el grupo más grande que se hayan encontrado jamás los agentes, demuestra la gravedad de la crisis humanitaria y de seguridad en nuestra frontera’, dijo el comisionado Robert E. Perez en el comunicado.

“Todos los detenidos en el grupo eran de Guatemala, Honduras o El Salvador. En el grupo había 39 adultos y 934 miembros de ‘unidades familiares’ el término técnico que se usa para definir al menos un adulto acompañado de al menos un niño. Otros 63 eran menores solos. La diferencia entre unos casos y otros es que los adultos solos pueden ser detenidos hasta que se vea su caso ante un juez. Si son mexicanos, son deportados inmediatamente. Si no, están detenidos lo que dure el proceso”.

El negocio de la migración

México se ha convertido en el puente internacional de la migración a los Estados Unidos y en un gran negocio para la mafia de los cárteles. La Bestia ya no es el único vehículo de traslado. Mientras Trump le exige a López Obrador parar la migración, el sistema corrupto mexicano la alienta.

¿Dónde están ahora las caravanas? La nueva modalidad es trasladar a los centroamericanos en autobuses, y la mafia cobra, y cobra bien. El negocio de la inmigración, de repente, se convirtió en un buen negocio, tanto como el de la droga. Los servicios de inteligencia norteamericanos han detectado el problema, por eso la respuesta más reciente de Trump. El sistema de moches mexicanos permite que actúe la mafia: no hay ninguna aduana ni barrera que impida que los centroamericanos lleguen a la frontera norte, por un lado; por el otro, justificándose en los derechos humanos, el padre Alejandro Solalinde y su círculo protegen la trata de inmigrantes. Ideologizado, alienta el flujo, provoca el flujo.

Trump sabe perfectamente que México está haciendo nada por contener el flujo migratorio, también sabe que de la inmigración se ha hecho una industria ilegal, delincuencial, que muchos de los Maras se están aprovechando. Andrés Manuel tampoco ha sido firme con los gobiernos centroamericanos que, en su zona de confort, dejan hacer, dejan pasar. Es ingenuo pensar que se acabará el flujo migratorio acabando con la pobreza centroamericana. Eso no va a suceder, ni una cosa ni la otra.

No se trata tampoco de reducir el problema a los conflictos internos en los Estados Unidos ni sólo dimensionarlo por sus próximas elecciones. El problema es real y actual: el sistema de corrupción mexicano permite y alienta el flujo. Que esté Marcelo Ebrard en Washington es inútil. No se trata de diplomacia. Que Andrés Manuel conteste un tuit del siglo XXI con una carta del siglo XIX pasará como anécdota ridícula.

El problema de flujo migratorio ya entró en la dimensión conocida mexicana: la corrupción, la protección al crimen organizado. Abordar el fenómeno sólo con una “visión humanitaria” es entender nada.

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