Por Eloy Garza González.

La victoria de Morena en Puebla y Baja California, refleja que la gente va por un lado y los opinadores profesionales por el otro. La brecha entre la casta intelectual y los ciudadanos comunes se abre cada vez más. ¿Por qué? Por tres razones de peso.

La primera: la comentocracia alega que ingenuamente la gente ha dado su voto a un partido populista. Es decir, la democracia se está convirtiendo en una enfermedad colectiva. Premisa falsa: la gente ha dado su voto al candidato que más considera en contra de los intereses creados y su corrupción inherente. Eso le dio el triunfo a Miguel Barbosa y a Jaime Bonilla. Que sea verdad, es otra cosa.

La segunda: durante toda la campaña, la comentocracia insistió en el supuesto plebiscito regional de AMLO: decepcionados los poblanos del Presidente (según encuestas amañadas), darían finalmente su voto a cualquiera, menos a Barbosa. Pues no, mejor que una encuesta, están los comicios. Y la imagen popular de AMLO, aunque no lo acepte la casta intelectual, sigue estando muy arriba. Ni modo. Les salió el tiro por la culata.

Tercera: la comentocracia quiere poner como tema de discusión, el riesgo de concentrar tanto poder en un partido como Morena. Y añaden que eso es volver al autoritarismo del PRI. Otro error; generalmente el viejo PRI no ganaba elecciones: se las robaba. Así de simple. Y hasta ahora, AMLO y su partido personalista (donde él es el que manda y punto), puede ser acusado de muchas cosas ciertas, menos de que se robe las elecciones. Que compre electores mediante política clientelar es distinto, una práctica que también es reprobable.

La comentocracia supone, en conclusión, que según sus cálculos, de tanto pegarle a la piñata, ésta caerá tarde o temprano, haciéndose añicos en el suelo. En realidad, AMLO quedará dañado en su reputación hasta que la gente se decepcione de él como gobernante, no cuando la casta intelectual gane esa pelea por decisión unánime. Créanlo, los intelectuales influyen cada vez menos en la opinión pública y sólo sirven para masturbarse entre ellos mismos con libros que nadie lee, en programas de televisión que ya nadie ve.

@eloygarza

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