Por Félix Cortés Camarillo.

Calmantes montes

alicantes pintos

pájaros cantantes…

Atribúyese a Germán Genaro Cipriano Valdés Castillo

Sí, ese.

En la lógica política –que es la más absurda de todas– hoy miércoles debe decidirse no solamente el futuro del tratado de libre comercio entre México, Canadá y los Estados Unidos. Si se logra, en las conversaciones que hoy se inician en Washington, hacer que se revierta la decisión de Donald Trump, quien sigue tomando té en Londres con anfitriones que le detestan, será un triunfo de la diplomacia encargada al plenipotenciario Marcelo Ebrard Casaubón, secretario de Relaciones Exteriores y explícitamente la primera figura del gobierno mexicano a nivel internacional. En el ámbito nacional, es el delfín designado para perpetuar en el poder a López Obrador por interpósita persona: el lopezobradorismo sin López Obrador. Pese a que Marcelo no será continuador de conceptos, convicciones, decisiones y procedimientos del actual presidente.

Sea lo que sea, este miércoles se comenzará a determinar el futuro de Marcelo Ebrard en México.

En su morningneraconferencia de prensa en Washington (yo no la bauticé así, fue el carnal Marcelo) aseveró que hay un ochenta por ciento de probabilidades de llegar a un acuerdo con el gobierno de los Estados Unidos para que deje de joder con la amenaza de su presidente Trump de imponer aranceles idiotas y dañinos para ambos países, a los productos hechos en México, aunque los hagan empresas norteamericanas, coreanas, chinas o japonesas.

El asunto no es tan difícil como parece, y los políticos y empresarios de los Estados Unidos se han dado plena cuenta de ello. El capital de Nueva York y los políticos de Washington están muy conscientes de la necesidad de poner brida a los ímpetus de Trump. Saben que si no lo hacen, su presidente no solamente va a afectar a las economías de América en su conjunto sino en un rebote mundial terminará pegándole al país más poderoso del mundo.

Sin perder, Donald Trump saldrá ganando: ante sus electores de la recalcitrante derecha norteamericana su Presidente le habrá dado una lección a los mexicanos molestos, aunque sean útiles para mantener el jardín de la casa y sacar a pasear al perro.

Sin perder, Andrés Manuel López Obrador obtendrá el beneficio de un sector importante de opinión pública que le comenzó a tener respeto al decir no soy timorato ni cobarde. Very Mexican, yes.

Sin jugar, Marcelo Ebrard será un ganador.

Demasiado temprano, dicen. Los de adelante corren mucho y los de atrás por ahí andan. Falta todavía el punto de quiebre que el presidente López estableció a la mitad de camino voluntariamente: la ratificación o retiro de mandato, que el presidente está seguro de tener en la bolsa. Calmantes montes, diría Tin Tan a ambos. Como no hay adversario en el horizonte, ¿cuál prisa?

felixcortescama@gmail.com

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