Por Carlos Chavarría.

Es una verdadera vergüenza que los señores diputados no pudieran ponerse de acuerdo en el tema de la movilidad, aunque fácil de explicar. La movilidad es un efecto del modelo de ciudad, pero al parecer nadie quiero verlo así y los diputados trataron de hacer una ley para regular un fenómeno netamente económico.

Nadie sale de su casa nada más porque sí. Bueno, los jóvenes sí salen a veces a “dar la vuelta”, pero los viajes en la ciudad responden a un motivo que siempre tendrá razones económicas y todas las decisiones alrededor de esos viajes, el momento de realizarlo, el medio a utilizar, la repetibilidad y la ruta a seguir, responden a criterios estrictamente económicos ya bien estudiados y modelados por la ciencia.

Para continuar aplazando las decisiones, ahora hablan de un nuevo estudio cuyo propósito será la enésima reestructuración de los recorridos sobre la escasa vialidad principal de que dispone de la ciudad, pero nada se habla de involucrar en ese estudio un nuevo modo de desarrollo, evolución y operación de la ciudad.

Las vialidades susceptibles de usarse para el transporte colectivo son escasas, porque la red vial se hizo a gusto de los propietarios de los predios y siguiendo la forma de los polígonos de propiedad y no de las líneas de deseo de viaje que la actividad de la ciudad produce, en consecuencia la ciudad sólo tiene 4 ejes viales que la cruzan, 2 anillos incompletos que la tratan de circundar, 4 diagonales también incompletas, y 45 “tapones” de particulares que impiden la continuidad de al menos 20 vialidades principales como por ejemplo Ruiz Cortines o Paseo de los Leones.

Así que cuando se habla de una retícula ortogonal para poner en distintas avenidas las rutas de transporte, se está hablando del centro viejo de la ciudad, que es la única parte de la ciudad con esas características de un “diseño militar”, pues el resto de la ciudad es anárquico.

Para complicar aún más la movilidad, muchos particulares usan la vialidad como una extensión de sus negocios y vida cotidiana, desde taqueros y vendedores ambulantes, así como empresas “serias” y bien establecidas, suponen que las calles son de ellos y operan en contra de la eficiencia de todo el conjunto de la sociedad.

Cada tres años se hacen nuevos planes para el desarrollo urbano de la metrópoli, uno estatal y uno de cada municipio, planes que en la práctica son modificados de acuerdo con las condiciones que al mercado inmobiliario imponen los terratenientes urbanos y el propio INFONAVIT.

Todos los nuevos desarrollos se “cuelgan” de las mismas vialidades que ya existen y que no apuntan sino al centro de la ciudad vieja incrementando las demoras de viaje debido a los atorones que nadie atiende en los municipios. Es sorprendente la inmovilidad de las autoridades ante el congestionamiento, y la ausencia de acciones para al menos mitigar algunos de los vicios más evidentes en el diseño y operación de las vialidades.

Poco a poco la vialidad está entrando en la zona del colapso y la ciudad continúa sin rumbo.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.