Por Jorge Narváez.

Es extraño, una rareza que un profesional haga pausa de su trabajo a una edad muy temprana, cuando apenas está demostrando su nivel de calidad. El caso de la jugadora de Chivas, Norma Palafox, que con sus apenas 20 años de edad anunció su retiro de las canchas, generó dudas para la mayoría de los amantes del fútbol mexicano, y hasta de los no tan amantes.

En un comunicado, la directiva explicó que por un proyecto profesional dejará de jugar en la Liga Mx Femenil, sin dar mayor detalle sobre su nuevo trabajo o su nueva labor. Trascendió que la jugadora será parte de un reality show conocido como Exatlón, en Estados Unidos, una competencia que dura seis meses.

Pero lo extraño es que dejar su “trabajo” por participar en una competencia en donde va a demostrar destreza, no coincide con la mentalidad de los demás jugadores profesionales.

Dejar el fútbol por el estudio o por emprender un negocio, se puede comprender, pero, aun así, no es una razón lógica para dejar a un lado un deporte que no todos pueden llegar a jugar de manera profesional.

Sus razones debe de tener Norma, y se respetan, pero lo lógico hubiera sido seguir en el fútbol, tomar experiencia, seguir entrenando y demostrar que puede llegar a ser una referente no sólo del equipo, porque ya lo era, sino de toda la Liga Mexicana.

Bien dicen que las oportunidades no se presentan dos veces y que deben tomarse a la primera, pero en este caso era necesario poner en una balanza qué tanto puede beneficiarle participar en un reality de televisión en donde sólo puede recibir más fama… y dinero.

Insisto, sus razones son muy respetables, pero no por eso se librará de críticas, desde las complacientes hasta las más severas. Palafox volverá a jugar con Chivas una vez que finalice su participación en ese programa. Lo interesante será ver cuánto tiempo le basta para retomar el ritmo y alcanzar nivel de competencia en la Liga MX Femenil.

Por una parte, la directiva del Guadalajara tiene una gran parte de la responsabilidad al aceptar y apoyar a la jugadora para hacer una pausa en su trayectoria. Aquí no se trata de hacer un receso para cultivar una disciplina que le ayude a mejorar su desempeño en el futbol. No es como el caso de los jugadores de Rugby y de Futbol Americano que toman clases de Ballet Clásico para incrementar su flexibilidad. Aquí Norma va a una competencia donde existe un alto índice de probabilidades de lesionarse, lo que no ayudaría y hasta podría impedir su regreso a las canchas. Quiero suponer que tanto ella como los dueños del Club Chivas evaluaron eso contra los, para mí, poco claros beneficios que ese reality le aportará a la jugadora y, por consecuencia, al Club.

Espero que esta extraña decisión no sea el principio de un cambio en el futbol mexicano y que, en lugar de ver a los jugadores en competencias de torneos de fútbol internacional, terminemos viéndolos en programas de televisión, jugando carreritas, contestando preguntas o encontrando el amor de su vida.

Fotografía propiedad de: normapalafox_instagram

@soyjorgenarvaez

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