Carlos Canto Salgado, el hombre que aparece torturado por presuntos policías federales ministeriales en un video, está acusado de formar parte de Guerreros Unidos, grupo criminal responsable de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Ahora que ha salido a la luz la coacción que sufrió para dar información en torno al caso, surge la duda: ¿de verdad tiene nexos criminales con el crimen organizado? El noticiero En Punto, de Televisa dio respuesta a esa pregunta.

A su bar acudían miembros de Guerreros Unidos

Canto fue detenido y torturado el 22 de octubre de 2014. Horas después, a las 03:20 horas del día siguiente, declaró en la entonces Procuraduría General de la República (PGR) que abrió un “bar con razón social ‘La Perinola’, lugar en el cual en la parte de arriba se encuentra como privado y reunía a amigos para que se armaran partidas de pokar”.

Carlos Canto declaró que a su bar asistían integrantes de Guerreros Unidos, entre ellos:

– “Eruy Flores López”, identificado por la PGR como el encargado de las redes sociales de este grupo criminal.

– Ernesto Martínez “El Napo”.

– El comandante Francisco Valladares Salgado, policía municipal de Iguala que pertenecía a “Los Bélicos”, grupo de choque dentro de esa institución.

– Raúl Núñez Salgado, alias “La Camperra”, que le pagaba, según declaró Carlos Canto, a la policía municipal y al alcalde José Luis Abarca Velázquez la cantidad de 600 mil pesos para que estuviera a la orden del cártel.

De acuerdo con la PGR, Canto se vinculó con los integrantes de Guerreros Unidos que visitaban su bar.

“Y que dio lugar a que en su momento el Ministerio Público de SEIDO lo acusara de delincuencia organizada, en la modalidad de delito contra la salud”, dijo Alfredo Higuera Bernal, de la Oficina de Investigación del Caso Iguala de da FGR.

Canto declaró que “La Camperra” se interesó en el bar, llegando a un convenio de traspaso por la cantidad de 130 mil pesos y que le entregó la cantidad de 100 mil pesos.

El día del ataque a los 43 normalistas de Ayotzinapa

“La Perinola” se encontraba en Periférico Norte, casi esquina con la autopista federal a Taxco. En ese entronque se encuentra una de las cámaras del Centro de Monitoreo C4 de Iguala, que grabó momentos claves la noche del ataque a los estudiantes.

Carlos Canto también declaró que el 26 de septiembre de 2014, “como era costumbre se realizó la jugada de póker en el bar […]. De repente se escuchó que se cerró la cortina del bar […] el que cerró era Raúl Núñez Salgado, alias “La Camperra”, indicándome que cerráramos las puertas porque había disturbios diciéndome que estaban persiguiendo a los Ayotzinapos”.

Videos del C4, en poder del noticiero En Punto, muestran una unidad de Protección Civil de Iguala con hombres armados. A las 23:48 horas la camioneta se incorpora rápidamente a Periférico Norte y más adelante se detiene a unos metros del bar “La Perinola”, donde según Carlos Canto declaró que se encontraban miembros de Guerreros Unidos.

A las 23:49 horas la camioneta de Protección Civil con hombres armados arranca y se reincorpora a Periférico Norte con dirección al lugar donde estaban los estudiantes.

Carlos declaró que antes de irse, “La Camperra” le comentó: “cierra esto, ya váyanse, se va a poner intenso esto”.

El torturado y el líder de Guerreros Unidos mantuvieron comunicación antes y después del ataque a los normalistas

“Manifestaciones obtenidas ilegalmente no pueden ser base legal para el desarrollo de una investigación. Sin embargo, tampoco eso impide la investigación misma de desplegar acciones en todos los puntos o acciones que sean necesarias”, dijo Higuera Bernal.

Seis días después de ser torturado y de rendir su primera declaración, Carlos Canto no ratificó sus dichos, y ante un juez, en Tamaulipas, aseguró que lo dijo después de ser torturado y amenazado.

También afirmó que “no tenía ninguna relación con el líder criminal “La Camperra” y presunto socio de su bar. Sin embargo, en la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada detectaron que Canto Salgado sí mantenía contacto con “La Camperra” antes y después de la desaparición de los 43 normalistas.

Tan sólo del 5 al 15 de octubre, antes de ser detenido, quedaron registrados 188 mensajes entre el que aparece el torturado y el líder de Guerreros Unidos.

Reportaje a partir del minuto 06:10

Foto propiedad de: Foto: Tomada de video / Noticieros Televisa