Por Francisco Tijerina.

“Si no podemos poner fin a nuestras diferencias,

contribuyamos a que el mundo sea un lugar apto para ellas”

John Fitzgerald Kennedy.

A raíz de un incidente vial ocurrido el fin de semana en el que un conductor estrelló su auto contra otro y lo impactó contra un muro de contención, me detuve a pensar el nivel de intolerancia que vivimos en nuestro tiempo.

Lo que hasta hace poco tiempo no hubiera pasado de unos claxonazos mentándose la madre o tal vez hubiese llegado a unas trompadas, ahora se elevó a un punto en el que utilizando su propio vehículo como proyectil y sin importar los daños que pudiera causar al mismo, el iracundo estúpido que lo conducía se le echó encima al otro para estamparlo contra un muro de concreto.

¿Calor de mayo? Tal vez.

Pero no puedo dejar de pensar y llevar el tema al escenario de la vida nacional en donde los mexicanos vivimos divididos en dos bandos: los que defienden a ultranza al Presidente López Obrador y los que lo critican por todo.

Me asusta, soy honesto, el nivel de agresividad que sobre todo los defensores del Presidente demuestran. Sí, es cierto, en ocasiones las críticas y los memes son pasados de tono, pero no se comparan con el nivel de insultos que los pro-AMLO profieren en sus escritos.

Trato de ubicarme en el centro de la discusión y analizar las posturas de ambos bandos. Intento ser objetivo e imparcial, busco reconocer los aciertos y también detectar los errores que puede tener la administración que, como toda, es realizada por seres humanos.

Escucho, pienso, medito, investigo, comparo y busco puntos de referencia del pasado o de otros países; no me dejo llevar por suposiciones y contrato la información en distintas fuentes.

Me espanta la incapacidad para crear consensos, para generar acuerdos, para encontrar puntos de concordancia, para ceder un poco y a través del diálogo construir.

Creo que el episodio vivido el fin de semana en Monterrey entre dos conductores de autos es fiel reflejo del momento que vivimos como país y, en buena medida, provocado por este innecesario choque que a nada nos lleva.

Tengo amigos en ambos bandos y con frecuencia me piden que tome partido, lo cual no haré simple y sencillamente porque no me place, porque puedo estar de acuerdo en unas cosas y en desacuerdo en otras, porque nada hay absoluto y menos en un gobierno, por sencillo que diga el Presidente que es gobernar (en lo cual no estoy de acuerdo).

Vamos bajándole tres rayitas al tono, vámonos respetando, vámonos creando conciencia, uniendo esfuerzo, buscando puntos de acuerdo y entendiendo que tal vez haya momentos y situaciones en las que no podamos coincidir, pero respetando esa diferencia y caminando hacia adelante, que a final de cuentas el país que defendemos es el mismo y es de todos.

ftijerin@rtvnews.com