El Gobierno de Nuevo León aseguró este domingo que anualmente reciben 90 mil migrantes de otros estados del país, por lo que han tenido que realizar esfuerzos presupuestales extraordinarios ante la presión económica que esto genera.

Waldo Fernández, encargado del despacho de la Coordinación Ejecutiva, dijo que ante tal situación el Congreso local debe de legislar en materia de derechos humanos, mientras que el Estado se encarga de integrar a la vida productiva a quienes dejan sus ciudades de origen para radicar en la entidad.

“Aquí es importante los efectos de la migración que tiene en nuestro sistema educativo: somos un estado donde la ONU ha reconocido que las personas que vienen a vivir a Nuevo León se integran a la sociedad; mexicanos y mexicanas libres que deciden a venir a vivir en Nuevo León”.

“Se habla de 90 mil personas que se vienen a vivir, algo así como un Cadereyta cada año. Se van creando en diferentes poblaciones y ellos también participan y los absorbe el sistema educativo del Estado”.

El funcionario recalcó que esto obliga a Estado y municipios a una presión económica importante para atender la demanda de los nuevos ciudadanos: “Estamos haciendo todos los esfuerzos presupuestales que se requieren, y esto le genera una presión económica al estado y a los municipios; los municipios tienen que dar los servicios públicos, y el Estado tiene que dar seguridad, salud y educación y lo estamos haciendo”.

“Vendrá alguien de la Naciones Unidas en la semana a platicar de todo lo bien que ha integrado Nuevo León a connacionales en el proceso productivo. La ventaja de ellos es que la mayoría tiene algún familiar y luego se integran”.

Además, Fernández informó sobre el gasto federalizado y el local en materia de educación, donde Nuevo León destina el 36 por ciento del presupuesto estatal al rubro de la educación. A pesar de que Nuevo León recibe anualmente cerca de 90 mil migrantes del interior del país, el Estado no promoverá campañas contra la discriminación.

“Cualquier persona que esté en el estado que se comporte conforme a la ley, puede estar. Quien no, tendrá que ser sancionado como cualquier otro ciudadano. Yo no puedo entrar en la psique colectiva, ni en la de cada persona para que cambie su manera de pensar”.

“Creo que viene mucho de la formación de cada persona. Aquí se da una formación educativa, pero la parte de la ciudadanía le toma a la familia con sus diversas posibilidades de pensamiento”.

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