Por Jorge Narváez.

Esta temporada, además de que empieza el año futbolístico, las directivas saborean la entrada de recursos al lanzar al mercado los nuevos uniformes.

Previo al inicio del torneo, los clubes organizan la tradicional presentación del nuevo jersey con la mayoría de los jugadores que son utilizados como modelos (ya sólo falta que los pongan a recitar). Un evento que puede tornarse innecesario pues los únicos presentes son prensa, directivos y uno que otro aficionado.

Una recomendación para los equipos es usar las redes sociales y con el simple hecho de publicar la imagen de los nuevos uniformes basta para que los aficionados conozcan el producto, pero, claro, es prioridad presumir y mostrar los lujos que se usan en el evento.

Las altas ventas de jerseys han llegado al extremo absurdo de que los clubes apliquen preventas sin antes haber mostrado el uniforme.

Tal es el caso de los seguidores de Tigres quienes tuvieron la oportunidad de ser los primeros en tener la indumentaria en preventa, pero al ser revelada, algunos se arrepintieron al no ser de su agrado.

Cada vez que se presenta un uniforme los comentarios siempre son divididos algunos son a favor, otros tantos en contra, y algunos, por el simple hecho de tratarse de su equipo favorito lo compran, aunque el precio sea elevado o el diseño sea considerado como “feo”.

Eso sí con un diseño aceptable o no, las ventas en este concepto son altas y es otro de los negocios que las directivas tienen en su lista de entrada de recursos.

Pero ese concepto genera una salida de recursos para los aficionados que son el blanco perfecto de los equipos que buscan cualquier cosa para mantener una cercanía con ellos, y la única que han encontrado es venderles productos oficiales. Porque consentir a la afición con buenos resultados…, no, eso no es negocio.

@soyjorgenarvaez

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