Por José Jaime Ruiz.

La ruta del dinero siempre es la que mejor ilumina. En el fondo la renuncia de Carlos Urzúa a Hacienda no es por el empresario y jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, Alfonso Romo, es por el SAT, es por Margarita Ríos-Farjat. Pégale a los empresarios en el bolsillo y lloran, o te enfrentan desde la conspiración.

A un grupo compacto de empresarios regios, encabezados por José Antonio Fernández Carbajal, no les interesa, en primera instancia, el posible tráfico de influencias o el conflicto de interés de Poncho Romo, a quien lo ven como un empresario deshonesto, les interesa “rescatar” los miles de millones de pesos al acabarse la condonación. Además, rasgarse las vestiduras no le queda al “Grupo de los 10”. Al mismo Fernández Carbajal no le importó agredir con el nuevo estadio de Rayados al bosque La Pastora, uno de los mayores pulmones de la ciudad de Monterrey, y fregar el único río vivo citadino, La Silla. Hasta para imputar, los diablos deben de tener la cola muy corta.

Algunos ven a Carlos Urzúa como víctima, otros como verdugo. En realidad es un peón en el ajedrez político que toca intereses empresariales. Existió una orquestación empresarial en 2012 con el apoyo a Josefina Vázquez Mota y en el 2018 con el apoyo a Ricardo Anaya en contra de Andrés Manuel López Obrador. Haya pactado con Enrique Peña Nieto o no su impunidad, AMLO de cualquier manera ganaría, su triunfo era irreversible a pesar del uso faccioso de la PGR.

Recuerdo aún el video, creo que ya no está disponible, de los empresarios que se conjuntaron para que Andrés Manuel perdiera y luego tuvieron qué recular: Carlos Danel (Gentera), Antonio del Valle (Grupo Kaluz), José Antonio Fernández (Femsa), María Asunción Arambiruzabala (Treslia Capital), Daniel Servitje (Grupo Bimbo), Alejandro Ramírez (Cinépolis), Eduardo Tricio (Grupo Lala-Aeroméxico), Blanca Treviño (Softtek) y Claudio X González (Kymberly-Clark).

Es interesante la nota sobre el SAT que publicó El Economista: “SAT recuperó en auditorías más de 70 pesos por cada peso invertido”.

“Se rayaron. La gente, profesionales, pequeños y medianos empresarios, comerciantes, pagando el IVA e ISR. Y los hijos predilectos del régimen recibiendo concesiones. Por eso están molestos, pero hasta se han portado bien, porque no pasa de cuestionamientos en columnas o medios, y eso ayuda a enriquecer la vida pública. Es interesante la polémica”, indicó López Obrador en una conferencia matutina en Palacio Nacional a la que se refiere el medio.

Lo que se juega son las nuevas políticas de administración tributaria. Por eso quieren imponer en los medios que Ríos-Farjat es un títere de Poncho Romo. Nada más alejado de la realidad. Cuando cabilderos de los empresarios se quejan con López Obrador de Margarita, éste le da su confianza y les dice que en la 4T así son las cosas. Condonaciones, no; concesiones, menos. También los empresarios usan malos francotiradores, como el “analista” Hernán Gómez Bruera, quien critica a su compañero de páginas en El Universal, Ricardo Raphael, pero no menciona nunca a “el Diablo” Fernández, objetivo crítico de Raphael.

Candidatear a Poncho Romo como nuevo secretario de Economía, como lo menciona Darío Celis en su columna de El Financiero, no sólo es una desmesura, es una locura. Desde la campaña Romo reconoció tener conflicto de interés y, sin embargo, ahí sigue. Ya es hora de que se vaya. Ni desactiva conflictos con los empresarios (¿qué pasó con el Consejo Asesor Empresarial?) ni gravita en el gabinete. Y al paso: ¿cuánto le debe Alfonso Romo al SAT? ¿Está limpio en sus obligaciones fiscales? Poncho no hace bien su chamba y Margarita la hace requetebien. ¿Hacia dónde quiere ir la Cuarta Transformación?

@ruizjosejaime

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