Por Félix Cortés Camarillo.

Cuidado, el Profesor,

Cuidado, el director

Maná, Profesor.

Uno de los más suculentos trabajos del ucraniano Nikolai Gogol, es para el teatro. “El Diario de un Loco” es un monólogo adaptado a la escena. Yo me refiero a la comedia satírica “El Inspector” que se traduce, para que no nos hagamos güeyes, como “Ha llegado un inspector”.

Este trabajo le valió a Nicolai Vasilievish Gogol tener que abandonar su amistad cercana con Pushkin y lanzarse a un periplo básicamente romano, pero luego un poco alemán, para después regresar a Rusia cuando había escrito “Almas Muertas” y arrepentido de su mordaz crítica preparaba arrepentido la contraparte, para morir muy cercano a la demencia.

La trama de Revizor es simple, previsible, y se ha repetido a lo largo de los años en diferentes variables; una de ellas con el personaje del humorista Rius y que hizo Arau con el título de “Calzontzin Inspector”.

Resulta que a un pueblo corrupto se le filtra la noticia de que un inspector vendrá a revisar los ejercicios públicos. Cuando llega un forastero cualquiera lo toman por el tal inspector y ejercen su corrupción tratando de seducirlo. La única otra obra teatral que recuerdo de Gogol se llama Matrimonio, pero nunca tuvo el impacto del inspector.

Hoy viernes el presidente López va a recibir a un grupo de legisladores norteamericanos y todo parece indicar en que será un encuentro guango y sin tensiones. Pero el domingo llega a la Ciudad temblorosa de México –procedente de Centroamérica, luego de una gira por el sur– el señor Michael R. Pompeo, Secretario de Estado de los Estados Unidos.

Casualmente, se están cumpliendo los 45 días que el gobierno norteamericano estableció como límite para revisar si México estaba haciendo su tarea en contener a los migrantes centroamericanos para que dejen de andar jodiendo a los Border Patrols del gabacho. Parecería que ha llegado un inspector gogoliano.

El plazo era de 90 días, pero ni el canciller Ebrard ni el presidente López tienen de que preocuparse. El presidente Trump lleva más de una docena de mensajes de tweet de Donald Trump celebrando su desempeño en este campo.

México, su gobierno, ha cumplido con creces el encargo estadounidense de cuidarle su frontera. Mientras sigamos así, el inspector está de nuestro lado.

Por cierto ¿cuál es nuestro lado?

PILÓN.- No suele ser frecuente observar en la conducta de los grandes señores del poder rasgos de humanidad o piedad. Parecería que el principio a observar es identificar el ejercicio de poder político con el impasible rigor de la intolerancia. Dura lex, sic lex.

Andrés Manuel López Obrador hizo ayer una movida magistral ante el anuncio de la condena establecida para el Chapo Guzmán de cadena perpetua más 30 años y 20 más en la cárcel, sin contar la obligación de restituir millones de dólares a los damnificados por su mal proceder, que algunos testigos –comprados o no– estiman necesario se les devuelva.

En una maniobra hábil, el presidente mostró una compasión desusada. Pobrecito del Chapo. Confinado ahora a una celda de dos metros por tres, con una ventana por la que podrá ver el cielo solamente. 23 horas al día, sin más contacto que con sus custodios. Una hora al día de sol en jaula de gallinas.

Pobrecita su mamá. Todas las madres sufren por sus hijos y los defienden. Aunque “se hayan portado mal”. El presidente quisiera que no hubiera cárceles, ni presos, ni hospitales, ni enfermos.

Este buen samaritano salió más listo de lo que pensábamos.

felixcortescama@gmail.com

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