Una de las 21 personas que fue rescatada de una cueva en la Sierra Tarahumara, donde eran víctimas de esclavitud por presuntos integrantes del Cártel de Sinaloa, narró al Diario de Chihuahua la dura experiencia que vivió y que casi lo orilla a suicidarse.

Los engañaron con falsas ofertas de trabajo

El pasado 12 de julio, la Fiscalía General de Justicia de Chihuahua informó la liberación de las 21 personas, quienes declararon que inicialmente fueron contratadas para labores agrícolas, pero después fueron retenidas y eran obligados a trabajar en campos de cultivo de mariguana y amapola.

Según reporta el noticiero En Punto, de Televisa, las investigaciones indicaron que este campamento era buscado por las autoridades desde el año pasado, cuando recibieron las primeras denuncias.

Salud Ochoa, del Diario de Chihuahua, habló con uno de los hombres que fueron rescatados, quien describió cómo fue engañado, las condiciones en las que estaban y cómo incluso pensó en suicidarse.

Lorenzo cuenta que la noche del 25 de marzo, en Cuauhtémoc, Chihuahua, vio la posibilidad de trabajo y ahí cambió todo. “Miré a la persona ahí abordando gente para trabajar. Me ofreció el trabajo de ir a levantar un cerco a San Juanito por un mes. [Ofrecían] 250 pesos al día, comida, hospedaje y todo. Éramos nueve en ese grupo”.

De inmediato comenzaron los maltratos

Los malos tratos contra ellos comenzaron una vez llegando al terreno que trabajarían, enclavado en la Sierra Tarahumara. Ahí fueron obligados a cultivar amapola por presuntos integrantes del Cártel de Sinaloa: “Ahí dejaron a otro trabajador encargado, con el pistolero […] que se llama “Chonche”, ya tenía sus 5 o 7 víctimas pos pa’ golpear, pa’ pegar, pa’ ofender. Yo era una de sus principales víctimas. Mandaba a otro encargado a escoger una raíz y pegarnos con ella. Yo miré con mis ojos cómo le metieron 20 litros por la boca a otro trabajador por nada, por baquetón nomás, por huevón”.

Lorenzo es caballerango en Villa Juárez, Durango. Estaba a punto de casarse y como cada año salió hacia Chihuahua para mejorar económicamente, pero ni él ni sus compañeros recibieron paga alguna. Dice que vivieron sometidos: “Eran cuevas, todos así amontonados. Si hubiéramos tenido esta entrevista exactamente hace una semana, se desmaya. Todo el mundo aquí se desmaya de lo feo que olíamos, hasta miedo dábamos”.

El pasado 12 de julio fue rescatado por elementos de la Agencia Estatal de Investigaciones, en una operación donde no hubo detenidos. Días antes, Lorenzo confiesa que no podía más: “Te da miedo, coraje, hambre. Llegó el momento que pensaba matar a uno de mis compañeros para comérmelo. Intenté suicidarme dos veces. Una me quise ahorcar en otra me quise aventar de un barranco, nomás que no me animé. Yo me comparaba con los zombies por la forma en que nos traían vestidos y mugrosos. Estábamos muertos en vida”.

Foto propiedad de: Fiscalía General de Chihuahua

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