Por Francisco Tijerina.

“Quieres entablar un diálogo, pero ellos insisten en su monólogo”

Yomero

Como el viejo maestro Silvino Jaramillo, que cada vez que le llegaba carta a su “Vuelta a la Manzana” que publicaba en El Porvenir hacía toda una fiesta, cuando algún lector me escribe es motivo de gozo, aunque sus letras sean de reclamo. Saberte leído es ya un premio.

La confirmación de la premisa planteada sobre Eugenio Derbez y su video contra la tauromaquia no tardó más que unas horas en llegar. Al mediodía en mi buzón apareció un correo de una dama reclamando mi gusto por la Fiesta Brava.

No importó el tema de la polarización y la división de los mexicanos y la soberbia actitud de Derbez que se erige en Dios para decidir quiénes son buenos (ellos) y quiénes los malos (los aficionados a los toros). El tema era mi defensa de la tauromaquia y el maltrato animal.

Sin embargo, y como de costumbre, los planteamientos de la dama adolecían de serios errores que fundamentalmente faltaban a la verdad. Respondí agradeciendo el mensaje y haciéndole ver que tristemente mentía y que ello era producto de su falta de conocimiento del tema que abordaba.

Volvió a la carga e insistió en su falsedad como si lo que afirmaba le constara y le hice ver que era más que obvio que partía de una premisa errónea producto de su desconocimiento del tema.

A la tercera la dama se alegró de no saber de tauromaquia y ante la falta de argumentos para sobrellevar un diálogo de altura me pidió atentamente que no respondiese a su mensaje. Así lo hice.

La historia es la de siempre y lo que podría ocurrir si Eugenio Derbez o Marco Antonio Regil aceptasen la invitación a un debate público para discutir sobre el tema. Mentiras, lugares comunes, frases hechas, pero poca información de su parte para sostener una posición.

Puedo entender y respetar que a cualquiera no le guste la tauromaquia. Lo que no me parece correcto es que pretendan imponernos su visión de las cosas y que encima lo hagan con mentiras y falsedades.

El texto de ayer, más que en defensa de la Fiesta Brava, era una crítica a la postura asumida por Derbez que abona a la polarización y división de los mexicanos en un momento crucial de nuestra historia como país. Ese era el fondo que la iracunda dama no pudo ver.

Tratar de sostener un posicionamiento sin tener sustento y apoyado únicamente en una base “moral” de lo “políticamente correcto” es afirmarse sobre una vil mentira que aparenta ser buena pero que no deja de ser eso, una mentira.

Dialoguemos sin mentiras, escuchando a la otra parte y entendiendo que puede tener razón, aceptando cuando los hechos así lo señalen y defendiendo con pasión, pero sobre todo con raciocinio, la verdad.

ftijerin@rtvnews.com

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