Por Jorge Narváez.

Rayados anunció el refuerzo que la afición no esperaba… pero algo es algo. Vicent Janssen llegará a Monterrey con la vara muy alta, pues desde su anuncio ya se le comparaba con el francés André-Pierre Gignac.

Deberá cumplir desde sus primeros partidos para que pueda convencer, primero a los directivos, y después a la afición y prensa que esperan con ansias otro Gignac que pueda vender y generar un buen espectáculo.

Pero Janssen, originario de Países Bajos, tiene un obstáculo que puede complicar su adaptación en el fútbol mexicano, del que me imagino sabe poco, y es el lenguaje.

Para estar dentro del terreno de juego es indispensable comunicarse con los otros compañeros para efectuar o terminar una jugada, y si ambos no hablan el mismo idioma, pues sólo queda aplicar mímica, pero también es algo complicado.

Un delantero extranjero que llega a la Liga MX siempre levantará las expectativas de todos, pero sabemos que le costará acostumbrarse y adaptarse a todo lo que un jugador puede experimentar en una nueva ciudad.

La seguridad, la alimentación, el ambiente, las vialidades, la cultura de las personas y otros aspectos, hacen que el jugador se sienta o no cómodo en un nuevo equipo y aunque suene exagerado, sí influye en el rendimiento.

Es bueno que llegue un nuevo jugador de “renombre”, porque así la Liga MX aumenta su prestigio y más jugadores voltean a ver el fútbol mexicano como un mercado más en donde poder competir; además demuestra que los clubes tienen el poder adquisitivo suficiente para comprar jugadores y mantener sueldos… aunque sólo sean América, Tigres, Rayados y Cruz Azul.

Será interesante comparar la calidad de Gignac y Janssen cuando ambos se enfrenten en el Clásico Regio. Ambos podrían volver a revivir la rivalidad sana entre ambos equipos, porque ya con la final regia, cualquier derby regio ya no es igual.

Eso sí, habrá que darle el tiempo necesario para que pueda adaptarse a la ciudad y al fútbol mexicano, para que demuestre esa calidad de la que tanto se presume, pero sólo unos cuántas semanas, porque un profesional donde quiera “baila”… y con lo que le cuesta al club, deberá “bailar” muy bien.

Fotografía propiedad de: @vincentjanssen

@soyjorgenarvaez

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