Para el gobernador Jaime Rodríguez Calderón, su posible destitución no es más que una obsesión del Senador Samuel García, quien busca relevarlo en el cargo. Luego que el Congreso Local adelantara que le impondrá una sanción “ejemplar” por el presunto desvío de recursos públicos durante la recolección de firmas en respaldo a su candidatura presidencial; el Gobernador insistió que el Legislativo no tiene facultades para sancionarlo, y llamó a no politizar el tema.

Dijo que, a petición del también dirigente estatal de Movimiento Ciudadano, recurrirá a un abogado.

“Yo no he cometido ningún delito, yo no utilicé recursos públicos, tampoco orienté a nadie a que usara los recursos públicos, no es la autoridad el Congreso (para sancionar). Es una obsesión de Samuel (la destitución), él siempre, desde la campaña, estuvo insiste e insiste, porque eso le generó votos. Él quiere eso, ojalá, si el Congreso decida destituirme, y ponga a Samuel de gobernador para que no batalle y no busque votos”.

Si el integrante de la Cámara Alta quiere ser gobernador, dijo, este debe ganarse al electorado por su trabajo legislativo y no por atacar al gobierno como lo hace desde hace cuatro años.

Respecto a garantizar que el abogado que contrate sea con recursos propios y no del erario, refirió que tiene dinero de su negocio porque, a diferencia de García Sepúlveda, sí sirve para los negocios.

“Tengo dinero yo, mi negocio. No creo que un abogado me cobre mucho. No contrataría a Samuel yo, no lo contrataría, es un niño naice, fifi, conservador, que está explorando en la política. Su papá lo metió en la política porque para el negocio no sirvió. Tiene otros hermanos que sí son buenos para el negocio. En este país los papás que tienen hijos, al más zonzo lo meten a la política, entonces Samuel es un hombre que le gustó la política”.

Agregó que revisará quiénes fueron los más de 500 empleados de gobierno que supuestamente captaron firmas en horario laboral, y recordó que la aplicación del Instituto Nacional para ello era prácticamente inservible.

Por separado, Manuel González Flores, Secretario General de Gobierno, atribuyó el escenario a un resentimiento por parte de los partidos que cuatro años atrás perdieron ante Rodríguez Calderón. El funcionario, que también sería sancionado, mencionó estar inquieto pero tranquilo de lo que pudiera resolverse en torno a este caso “inédito”.

“Todos los actos que están llevándose a cabo alrededor de esto (la posible sanción) son inéditos, nunca habían pasado antes. Pasan con un grupo independiente como somos nosotros aquí en el Estado, porque les ganamos la elección y debe haber pesado algo eso a todos los partidos”.

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