Por Carlos Chavarría

Qué bueno que al menos de palabra el líder orgánico visible de los empresarios mexicanos, el Lic. Carlos Salazar, salió a calmar los ánimos al pontificar que la política no va con los empresarios como candidatos electorales, que los empresarios están para otra cosa, invertir y administrar sus negocios.

Quien sabe cómo le habrá caído su opinión a Fernando Canales, a sus primos Benjamín y Eugenio Clariond, y a tantas buenas personas que ahora resulta que por ser empresarios están condenados a ser solo espectadores de la política activa, empezando por muchos de los funcionarios de la nueva administración que también poseen empresas.

Agudo como siempre, el Lic. Salazar agregó que no debemos autoflagelarnos con pesimismos mal fundados y que debemos estar entusiasmados porque “en corto”, de todas las reuniones que han tenido con el presidente López Obrador, ellos salen muy contentitos, casi casi como los tomatitos de Herdez.

Qué bueno que el presidente “en corto” sí crea confianza y entusiasmo, porque acá, en la calle, a la distancia del poder, pero sumidos en las realidad, el discurso del presidente siembra todo lo contrario, incertidumbre y desconfianza.

A ver si aprovechan esas reuniones de automotivación que tienen con el presidente y  le dicen, con el debido respeto, que cambie, que afine, que depure, que organice mejor su discurso y acciones para provocar una reacción entusiasta en todos los mexicanos y no solo en sus correligionarios, porque fuera de los pasillos del poder, donde se mueven los miembros de la cúpula empresarial, la cosa está muy triste.

A ver si le van diciendo que mejore su relación con los medios de comunicación, empresarios al fin, para que se dejen ya de ese tira tira entre “conservadores y 4/otransformadores”.

A ver si le van diciendo que mejor sea una sola la fuente de los datos y que estos se abran en su totalidad para que ya sepamos a qué tirarle.

También sería bueno que nos dijera qué hacen esos 18 mil promotores del Estado de Bienestar y que les llama “Servidores de la Nación” , aparte de ya haber repartido millones de “tarjetas  para el bienestar”.

A ver si le van diciendo que él nos enseñó con su discurso incendiario, como nunca nadie antes lo había hecho, que los políticos mienten y por ese discurso llegó a la presidencia, y también por su ahora nuevo discurso ya en el poder repleto de medias verdades, contradictorio, ambiguo, y siempre atado a los mismos axiomas y maniqueísmos, no está sembrando precisamente la semilla de la confianza en el futuro.

Cómo ayudaría que les explicara a los empresarios, para que luego nos lo tradujeran, a qué tipo de política piensa el presidente que debe someterse la economía.

Finalmente que les diga si al final de su 4T, que solo él entiende, seremos más libres, tendremos una economía más fuerte, y la inseguridad llegará a niveles de poder salir a la calle sin temor, o estaremos de plano metidos en el socialismo del siglo XXI.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.