El vestido ha sufrido una constante evolución a través de los siglos. Partió de lo básico: una reacción a los elementos, y con los siglos, también asimiló nociones culturales del pudor. Además, el vestido no se ha despojado de una idea de estatus o de clase social.

Así que el vestido es también un medio de comunicación. Cada prenda emite mensajes que identifican a quien la porta, a veces por si mismo, a veces como parte de una comunidad.

Esta peculiaridad funciona en todas la culturas originarias, pero en México, en comunidades de arraigo cultural a la tierra, ha llegado al extremo de la sofisticación a través de la sencillez. El mensaje de las hilanderas y bordadoras mexicanas es tan sencillo, tan directo, tan conectado a la tierra, a la cultura, a la tradición, que no han podido imitarlo las grandes casas de moda. Tan es así, que han preferido copiar los diseños.

Ericka Carmona revisa las principales rutas de los telares mexicanos, explicando un poco las peculiaridades, sus procesos, y sus profundos significados. Revela la mística natural del hilado, del punto, de los tintes, y nos prepara a emprender un viaje por una artesanía tan especial, que en más de una ocasión toca los límites de la magia y el misticismo. Descubramos que México también es un lienzo.

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