Los Tubos invitó a los aspirantes a la dirigencia del Movimiento de Regeneración Nacional en Nuevo León a un diálogo político, precisamente acerca de sus propuestas sobre el futuro de este movimiento en el Estado. Sin embargo, Julio César Lanestosa y Horacio Flores no llegaron. Herminio Gómez aceptó la invitación, cuya propuesta no puede separarse de su propia historia.

Con más de 80 años a cuestas, ha sido testigo y protagonista de la política mexicana, pero con una visión más de activista social, y una profunda convicción humanista. Herminio Gómez ha sido reconocido como un hombre honesto, sin más adjetivos. Desde su militancia en Acción Nacional, “cuando era decente”, hasta su actual acercamiento a Morena, siempre mostrándose congruente y “jolino” (sin “cola que le pisen”, diría él).

La charla con José Jaime Ruiz fue no tanto sobre el futuro de Morena en Nuevo León, y fue mucho sobre su trayectoria, los cimientos que aportaría para levantar el edificio de un movimiento que, a pesar de su coincidencia con el Poder Ejecutivo y un importante grupo legislativo federal, todavía es muy inestable en Nuevo León.

Sobre su actuación como posible dirigente de Morena en Nuevo León, no es difícil adivinar. Su vocación democrática es proverbial en el Estado, su respeto a la voluntad popular emitida en el voto y, sobre todo, su promesa, que nadie puede poner en duda: “¡No voy a ser virrey de nadie!”

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