“¿Cómo nos arreglamos?” Una frase que implica la disposición de llegar a un acuerdo. Pero en México, el matiz más común no es ese sino la forma que en que llega a ese acuerdo, que implicaría un acto de corrupción. “¿Cómo nos arreglamos?” es también el nombre de un libro escrito por el abogado Ernesto Canales Santos. El que fuera Fiscal Anticorrupción en Nuevo León, resume su libro como un testimonio de cómo las fuerzas políticas actuaron frente a la persecución rigurosa y profesional en contra de la corrupción.

Hay que decir que Canales Santos podría haberse sentido frustrado por la sistemática obstaculización que, dice él mismo, fue tanto de origen federal como estatal. Sin embargo, dentro de la aparente ausencia de resultados, tan señalados por las fuerzas políticas locales, hay una colección de al menos 40 procesos. Además, los daños colaterales de su gestión son tan devastadores contra los corruptos, como si hubieran concluido sus procesos con una condena. Porque la exhibición pública ha sido también una condena, los ha sometido a un discreto ostracismo, los ha tenido en inseguridad jurídica y, sobre todo, a los ha obligado a la reflexión honesta sobre sí mismos. Aún quienes se fortalecen en el cinismo cómplice de las fuerzas políticas, no salieron ilesos. Rodrigo Medina, por ejemplo, tendrá “que vivir con el amparo vigente, permanentemente”, dice Canales.

Esta es apenas una faceta de la actividad que Ernesto Canales ha desplegado en México. También ha sido impulsor de reformas al sistema judicial y, desde la sociedad civil, promotor de acciones y grupos a favor de la Justicia y en contra de la corrupción. En esta entrevista con José Jaime Ruiz, Ernesto Canales deja bastante claro por qué fue desplazado de la Fiscalía Anticorrupción, y por qué el Gobernador Jaime Rodríguez no pudo cumplir su promesa de campaña de meter a la cárcel a los funcionarios corruptos.

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