El hombre que presuntamente privó de la libertad y posteriormente dio muerte a un bebé de tres meses de edad, tras matar también al padre de éste, en el municipio de San Nicolás, alcanzaría una pena de hasta 140 años de prisión.

Luis Orozco Suárez, Vicefiscal de Ministerios Públicos, informó que el detenido identificado como Mario “N”, de 52 años, enfrentará un proceso desde el Penal del Topo Chico, donde fue recluido desde la noche del miércoles luego de ser capturado en Saltillo, Coahuila. Aunque aún se encuentran en espera de los resultados de la autopsia de ley, los signos físicos denotan que la posible causa de fallecimiento del menor es asfixia por estrangulamiento.

“Los signos físicos denotaban una probable asfixia por estrangulamiento, sabemos que los médicos legistas del estado de Coahuila han concluido que probablemente ésa sea la causa. No la tenemos oficializada en la carpeta de investigación, pero todo indica que así será. De confirmarse que el bebé, de confirmarse que fue privado de la libertad y privado de la vida por este individuo, la pena podría ser de hasta 140 años”.

Desde el pasado domingo se giró una orden de aprehensión en su contra por asesinar a su cuñado y papá del pequeño, de 18 años; amordazar a su madre, apoderarse de algunos bienes, y sustracción del bebé identificado como Decker Alexander.

Orozco Suárez detalló que el robo calificado con violencia tiene una pena de hasta cinco años; mientras que en homicidio calificado establece penas de hasta 50 años, y de hasta 100 años en secuestro agravado.

Según las primeras investigaciones, Mario “N” acudió a su trabajo el domingo para pedir el pago de su sueldo, argumentando la descompostura de su vehículo, y huyó a la vecina entidad de Coahuila, donde este miércoles tomaría un autobús con destino a Ciudad de México.

“Sabemos que después de haber ejecutado este hecho en la madrugada del sábado, acudió a su centro de trabajo para pedir el cobro de su salario, aludiendo la necesidad de dinero con motivo de la descompostura de su vehículo; se evadió del estado de Nuevo León y finalmente se pudo haber guarecido en el estado de Coahuila”.

Cuestionado sobre si existe el indicio de que el presunto homicida presente alguna enfermedad mental, Orozco Suárez indicó que no es el caso.

Versiones de la ex pareja sentimental, refieren que las constantes discusiones y agresiones del individuo propiciaron el rompimiento de la relación, siendo éste el posible móvil del ataque.

“No hay algún indicio que revele que padezca alguna situación de esa naturaleza”.

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