Por Félix Cortés Camarillo

La portación de pariente prohibido tiene una larga tradición en nuestro país. De los notables lo sufrió en su momento Maximino Ávila Camacho, de alguna manera don Lázaro Cárdenas con su nieto, aunque no se le pueda imputar, en cierta forma empresarial Miguel Alemán, y desde luego José López Portillo quien hizo a su amante secretaria de Estado, a su hermana la zarina de las comunicaciones y a su hijo José Ramón, el orgullo de su nepotismo, representante internacional en Roma. Localmente, la suegra del gobernador dizque Bronco

Debe ser el arraigo que todos los mexicanos tenemos por la familia, que tanto trata de cuidar y celebra al promover la mamona cartilla moral de Alfonso Reyes el presidente López que pretende hacerla –qué hueva- lectura obligatoria.

Esa entidad que todos adoramos y se llama familia, para fomentarla tendría que abolir, que no se puede por decreto, el maltrato de nuestras mujeres y la consecuente familia monomaternal de las mujeres abandonadas.

El juez que mandó al bote a Rosario Robles porque una semana antes de su audiencia tramitó una licencia de manejo en el Distrito Federal con una dirección diferente a la que había previamente declarado se apellida, de madre, Padierna. Ese juez es sobrino de la legisladora Dolores Padierna, esposa de René Bejarano, mejor conocido como “el señor de las ligas” porque fue grabado cuando recibía –de Carlos Ahumada, hoy preso en Buenos Aires, novio de Rosario en esos tiempos- fajos de biletes para financiar la vida y la campaña del hoy presidente.Como diría Ortiz de Pinedo: Qué bonita familia.

O, una familia de diez.

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