Por Obed Campos

No nos hagamos que la virgen nos habla, en México los reventadores no actúan, como diría el tal Chava Portillo, por un “enchílame otra”.

Ahora que, salieron mejores los periodistas (¿y cuándo no?) para hacer la chamba de inteligencia e identificar, casi en minutos, como “El Chupas” o Carlos Daniel Penagos García, al tipo que noqueó de un puñetazo al periodista Juan Manuel  Jiménez, mientras este cubría en vivo las protestas (totalmente justas) de las féminas en la Ciudad de México.

Según los informes periodísticos, no policiales, “El Chupas” es un reventador profesional, una suerte de porro, pero el misterio es ¿quién le pagó para que actuara en la protesta de las mujeres y sembrara la violencia?

Esta es la “otra gorda enchilada”, porque nadie se traga el cuento de que el presunto delincuente actuaba solo. Tantas preguntas solamente podrán ser respondidas si la policía de la Capital del país hace su chamba y detiene lo más pronto posible a Penagos García. Cosa que dudamos.

De ningún modo justifico el vandalismo, pero ya teníamos hasta la madre a las damas en México, dígame usted si no, y mucho habían aguantado antes de cerrar un puño y alzar la voz. Ojalá y su lucha sirva de algo.

IGLESIA EN LA MIRA DE LA DELINCUENCIA

Son muy graves las denuncias que hizo ayer domingo el Arzobispo de Monterrey, monseñor Rogelio Cabrera López, quien puso el dedo en la llaga y salió pus, al denunciar que la indefensión la vive también la Iglesia Católica en Nuevo León.

Una parroquia aquí en Monterrey fue asaltada a punta de pistola mientras que los empleados de otros dos templos católicos han sido víctimas de extorsiones, por la ya tristemente clásica amenaza telefónica, que por medio del terror los ha obligado a depositar cerca de 10 mil pesos a ciertas cuentas bancarias, bajo la amenaza de lesionar a los sacerdotes.

Para alivio de los males, como dirían en el rancho, un sujeto que se dice llamar José Luis Llantes Salas ha realizado una colecta falsa en nombre del propio Arzobispo, dizque para beneficio del “Santuario de las Reliquias”, un sitio inexistente.

El delincuente se mandó confeccionar papelería apócrifa y hasta un sello, con el que “firma” cartas que ha enviado a comunidades religiosas en el país, y hasta el Vaticano.

Cabrera López hizo un llamado a los católicos en el estado a no dejarse engañar y a verificar cualquier pedido de cooperación.

¿Y EL DRON, APÁ?

Los Elementos de Fuerza Civil que en los últimos días han servido como medio de contención para los delincuentes que brincan la raya de los límites estatales entre Nuevo León y Tamaulipas andan desmoralizados, porque no han ganado ni una.

Al contrario, los delincuentes les han incendiado patrullas y los han hecho retroceder, ante la superioridad numérica.

Los policías se preguntan si el millonario dron que presumió el Gobierno del Estado, sirve o no sirve, porque en la bodega donde se encuentra nadie ve su utilidad.

obed@sdpnoticias.com

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