Pese a vivir en una entidad de muchos avances, desarrollo y crecimiento total y pleno, el acoso sigue siendo una situación de todos los días, en especial si se trata de asuntos de homofobia, revela el experto Luis Manuel Rodríguez Otero, académico de la Facultad de Trabajo Social de la UANL.

Detalla que en varios casos: “Me insultan por el Facebook diciéndome lesbiana, pu… y cosas así, y en la escuela me tiran golpes”, cuyo testimonio es de una alumna de secundaria y que es uno de los que reúne la investigación “Bullying homofóbico en México a nivel de secundaria. Además, en el contexto de Nuevo León”, realizada por Luis Manuel revela que este tipo de situaciones son de a diario.

Parte del estudio se concretó una encuesta entre 330 estudiantes de secundarias públicas de Monterrey, San Nicolás y Guadalupe. El principal hallazgo de Rodríguez Otero fue que el 44.54 por ciento de los chicos reconoce haber presenciado bullying en el último año, y el 31.29 por ciento respondió que en su escuela se produjo acoso hacia alguien que es o se presume gay, lesbiana o bisexual.

“Es un nivel bastante alto comparándolo con otros contextos”, señaló el doctor por la Universidad de Vigo en España, refiriéndose a que otros estudios de bullying homofóbico tienen un rango del 18 al 25 por ciento dependiendo del país. “El alumnado reporta miedo a denunciar o desconocimiento de los procesos que deben de seguir en caso de sufrir bullying (y) poca o escasa formación en temas como igualdad, diversidad sexual y salud, que son temas relacionados”.

Para el especialista, la cultura machista y los estereotipos que culturalmente se tienen sobre el hombre y la mujer son factores que influyen en las agresiones físicas y/o psicológicas por homofobia en los centros escolares. Rodríguez Otero encontró también las distintas formas en que se manifiesta la violencia: un 46 por ciento de forma verbal; 17 por ciento, psicológica; 13 por ciento, física; 7 por ciento a través de ciberbullying; 3 por ciento por aislamiento, mientras que un 14 por ciento no especificó.

Los encuestados identifican al 50 por ciento de las víctimas acosadas como gays; al 24 por ciento como lesbianas, y un 18 por ciento las englobó como “gays y lesbianas”. Aunque en el perfil de los agresores, el 52 por ciento no se especifica perfil, dentro de los que sí lo detallan el 86 por ciento se identificó como hombres y el 5, como mujeres.

“En el fondo es un tema cultural. La violencia está interiorizada en todos nosotros, en unas personas en más medida y en otras en menos”, destacó el experto en salud y diversidad sexual.

Además, el investigador vincula el bullying homofóbico a estereotipos masculinos y femeninos arraigados en la sociedad, como hombre viril y mujer delicada.

“Si yo me salgo de ese modelo, a través de distintos procesos de estigmatización lo que se buscará es apartarme para invisibilizarme o hacerme que vuelva a la ‘normalidad’ que esas instituciones (sociales o políticas) consideran que debería ser. (El bullying) es una forma de presión para que ese modelo se siga perpetuando. Obedece a cuestiones culturales. Es el machismo y el patriarcado”.

Insultos y golpes

Dentro de su investigación, Rodríguez Otero realizó entrevistas a alumnos que señalaron, por ejemplo, que fotos suyas con insultos circulaban en internet y que existía una cuenta o página en redes dedicada a difamarlos:

“Hicieron una página en la que ponen fotos mías y me insultan ahí diciendo que soy lesbiana y que nadie se acerque a mí”.

En sus testimonios, algunos adolescentes acosados por diferentes tipos de violencia se perciben consecuencias derivadas del hostigamiento:

“Me daba miedo ir a la escuela y no quería ir”.

“Cuando pasó eso tenía miedo de contarlo en la escuela, estaba muy nerviosa, como que me encontraba mal, como angustiada… Siempre estaba triste y no tenía ganas de hacer nada”.

Rodríguez Otero recomendó contar con un servicio para detectar casos de bullying en cada escuela, crear protocolos de atención y prestar apoyo a las víctimas.

También, dijo. son necesarias medidas para evitar futuros casos.

“Que exista una política de prevención, desde sensibilización a nivel general a toda la población y otras específicas. En los centros educativos, (que se imparta) una materia específica sobre temas de diversidad, de resolución de conflictos y habilidades sociales”.

Los males

En este tema la homofobia también puede ser sutil. Un adolescente que sufre este tipo de intimidación puede sentir que está siendo ignorado o tratado con menos respeto que al resto de sus iguales, aunque la homofobia también puede ser muy evidente.

“La intimidación es un comportamiento agresivo e intencional que implica un desequilibrio del poder y que se repite en el tiempo. La intimidación puede tomar muchas formas como por ejemplo: violencia física como golpes o empujones, intimidación verbal como insultos o burlas, intimidación social o emocional como exclusiones o hacer daño de forma emocional e incluso acoso cibernético como mensajes despectivos a través del correo electrónico o a través del Smartphone”.

La intimidación verbal es la forma más frecuente de intimidación que suelen experimentar los niños y las niñas en las escuelas. En muchas ocasiones esta forma de intimidación puede implicar un lenguaje negativo que es de naturaleza sexual. A veces, este lenguaje sexual se refiere a la orientación sexual real o percibida de otra persona.

“Desgraciadamente en nuestra sociedad aún existen muchos casos de personas que sienten homofobia y por culpa de esto, son muchas las víctimas de acoso escolar o bullying homosexual que intentan suicidarse”.

“La homofobia también puede ser sutil. Un adolescente que sufre este tipo de intimidación puede sentir que está siendo ignorado o tratado con menos respeto que al resto de sus iguales, aunque la homofobia también puede ser muy evidente”.

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