Desde hace décadas, la música caribeña ha llegado a México y ha sido adoptada sin mayor problema. Cuba, Venezuela y Colombia han dado grandes aportes a la música mexicana. Pero en ningún caso, y ningún intérprete o autor, han sido tan importantes, tan trascendentes como el regiomontano Celso Piña.

Celso Piña no era un simple difusor de la música colombiana, fue el creador de la “otra Colombia”, simbolizada en el barrio bravo de “La Campana”, pero con fronteras abiertas no sólo hacia Latinoamérica y a la propia Colombia, además hacia todo el mundo.

No es fácil comprender lo que ha significado Celso Piña para la cultura, más allá incluso de la cultura llamada “popular”, incluso para personas tan cercanas a la formación del “Rebelde del Acordeón” como Lorenzo Encinas y Moani Compeán, testigos cercanos de la creación del fenómeno musical de Celso Piña.

El escritor y periodista Gabriel Contreras charló con ambos activistas sociales y culturales sobre el Celso que ellos conocieron. Juntos tratan de despejar un poco la historia del músico y cómo se convirtió de un continuador del movimiento sonidero hasta formar él mismo un estilo único. Pero sobre todo, vislumbrar un poco en la personalidad de un hombre que, dentro de la sencillez, pudo imponerse a figuras como Carlos Monsiváis, Gabriel García Márquez y Fernando Botero. Tres grandes personajes de la cultura que quedaron como simples anécdotas en la vida de un humilde afanador de “La Campana”.

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