Por Jorge Narváez.

El refrán “La ropa sucia se lava en casa”, tal parece que no lo habían escuchado los directivos de Cruz Azul. Se nota al enterarse por todos los medios de la polémica desatada desde que Pedro Caixinha fue destituido de la Dirección Técnica… ¡y que bueno que se fue!

Meter a la prensa en los problemas de los directivos nunca ha sido una buena idea, sobre todo porque alerta a los aficionados sobre un desequilibrio en la institución. Esto afecta al equipo- de por sí andan dando pena por los resultados- y ahora, sumarle el pleito entre socios, el caos crece cada día más.

Igual que como lo vimos en la serie Club de Cuervos, está sucediendo en Cruz Azul, donde unos no reconocen a otros como miembros de la asociación, otros toman decisiones sin tener autorización, y otros más se hacen a un lado.

Lo increíble en este tema es que el problema se le salió de las manos al presidente Billy Álvarez, o al menos eso creemos, por la visita del supuesto vicepresidente de la cooperativa, Víctor Garcés, a un programa deportivo en donde ventiló asuntos muy delicados.

Un día después presentó al nuevo entrenador del club, pero aparentemente sin tener autoridad para hacerlo, ya que, según el abogado del presidente, Garcés no forma parte de la asociación.

Orquestar una convocatoria a medios de comunicación de todo el país para presentar a Robert Dante Siboldi como nuevo director técnico, hablar con el uruguayo para firmar contrato, hacer cambios estructurales en la organización, no parecen acciones que pueda hacer una persona que no tiene autorización.

Y aunque parezca exagerado, ventilar los problemas que tienen algunos integrantes del comité, provoca que la afición se preocupe por los resultados del equipo y sobre todo porque son los directivos quienes ponen las herramientas para mantener satisfechos a los seguidores.

Es doloroso que nuevamente la afición se vuelque a las instalaciones para protestar, en lugar de ir a alentar y apoyar a los jugadores.

Si los hinchas estaban enojados por el mal paso que lleva el equipo y que la frase “Esté año es el bueno” se está alejando cada vez más de lo planeado, ahora tienen que cargar con un peso más: directivos problemáticos.

La pesadilla en La Noria parece que durará unas semanas más, a la mitad del torneo, y donde el equipo actualmente no le alcanza para clasificar.

Todo estará en la capacidad del presidente del Club para solucionar el tremendo problema que tiene en la mesa… si no puede, pues que vea la serie Club de Cuervos y chance lo puedan aconsejar Chava e Isabel Iglesias.

Y si no se va a lavar la ropa en casa, por lo menos hay que tener la decencia de no tenderla sucia.

Fotografía: archivo/ Cuartoscuro

@SoyJorgeNarvaez

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