Por Eloy Garza González.

Nuevo León ha tenido gobernadores de los más variados pelambres. Buenos y malos, cultos y brutos, mirreyes y machos, corruptos y más corruptos. Pero todos hombres. O casi.

Lo política en el noreste segrega testosterona. Hemos tenido muy buenas legisladoras, senadoras de altos vuelos, excelentes alcaldesas (con sus excepciones), pero ninguna gobernadora. Hasta ahora.

¿Por qué ese techo de cristal para las mujeres? Porque el machismo aun impera desgraciadamente en las clases políticas del norte. Y en la opinión pública se repite un estribillo estúpido: “los nuevoleoneses no estamos listos para que nos gobierne una mujer”.

Con esto se quiere alargar la misoginia como política y pretender tapar el sol con un dedo: las mujeres gobiernan mejor que los hombres, porque son mejores que los hombres. Sin duda.

De manera que aventuro una predicción: el próximo gobernador de Nuevo León no será hombre sino mujer. Y habrá para ese cargo público más candidatas que candidatos.

Para acabar pronto, en el próximo sexenio, el Palacio de Cantera segregará puro estrógeno y ya no más testosterona. Afortunadamente. Y saldremos ganando todos. No se trata de feminizar la política (que debería) sino de moralizarla. Y dejar de una vez por todas el machismo en la basura.

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