Por José Jaime Ruiz.

Los extremos, aunque sean periodísticos, se tocan. Así el Reforma, así La Jornada. Ambos dan tapa a la fotografía de Enrique Peña Nieto y Tania Ruiz en un restaurante de comida japonesa de Nueva York. Que ambos se diviertan o se escondan bajo las pelucas que tanto le encantan a Tania es banalidad. Que esto se convierta en asunto político, también. Las pelucas de los novios no son un asunto político, por más que casi todos los columnistas quieran verlo así. Asunto político de expresidentes son los mensajes en redes sociales de Felipe Calderón y Vicente Fox. La cursilería de Enrique y Tania es eso: estupidez.

Como frívola es la actitud de Tania Ruiz reseñada en la revista Quién:

“Uno de los memes más usados fue el de la caricatura Bob Esponja en el que el personaje con forma de esponja y su inseparable amigo Patricio Estrella figuran con pelucas al estilo hippie y fue justo uno de los que Tania uso para dar respuesta a los internautas.”

“A través de las stories de su cuenta oficial de instagram, la modelo dio respuesta con un collage de los memes que originó su peculiar date y escribió ‘me encanta provocar sonrisas, bendiciones’, acompañando el texto con emojis sonriendo a carcajadas. Pero no fue ese el único mensaje relacionado con el ex mandatario que la modelo publicó.”

“En otra de sus historias publicó una fotografía de las manos de ambos entrelazadas y escribió: ‘Donde el alma sonría ¡ahí es! Si te da paz, ya te está dando todo’.”

Mario Vargas Llosa ha sido exacto en su libro La civilización del espectáculo:

1.- “En algún momento, en la segunda mitad del siglo XX, el periodismo de las sociedades abiertas de Occidente empezó a relegar discretamente a un segundo plano las que habían sido sus funciones principales –informar, opinar y criticar– para privilegiar otra que hasta entonces había sido secundaria: divertir.”

2.- “La civilización del espectáculo tiene sus lados positivos, desde luego. No está mal promover el humor, la diversión, pues sin humor, goce, hedonismo y juego, la vida sería espantosamente aburrida. Pero si ella se reduce cada vez más a ser sólo eso, triunfan la frivolidad, el esnobismo y formas crecientes de idiotez y chabacanería por doquier.”

3.- “Algo falló, pues, en algún momento. Y valdría la pena reaccionar, antes de que sea demasiado tarde. La civilización del espectáculo en que estamos inmersos acarrea una absoluta confusión de valores. Los iconos o modelos sociales –las figuras ejemplares– lo son, ahora, básicamente, por razones mediáticas, pues la apariencia ha reemplazado a la sustancia en la apreciación pública.”

4.- “Es verdad que siempre existió, en el pasado, un periodismo excremental, que explotaba la maledicencia y la impudicia en todas sus manifestaciones, pero solía estar al margen, en una semiclandestinidad donde lo mantenían, más que leyes y reglamentos, los valores y la cultura imperantes. Hoy ese periodismo ha ganado derecho de ciudad pues los valores vigentes lo han legitimado. Frivolidad, banalidad, estupidización acelerada del promedio es uno de los inesperados resultados de ser, hoy, más libres que nunca en el pasado.”

Hasta aquí Vargas Llosa. Así que entendamos el circo de Peña Nieto, la maroma de impunidad de López Obrador y teatro de Fox y Calderón. La carpa sigue vigente. Los ciudadanos pagamos la entrada a este circo… y nos crecieron los enanos.

@ruizjosejaime

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