Por José Jaime Ruiz.

Si hay alguien conservador en México responde al nombre de Manuel Bartlett Díaz. La investidura presidencial se disminuye al defender lo indefendible. El sistema neoliberal no se entiende sin la figura de Bartlett Díaz. Comentó el presidente Andrés Manuel López Obrador:

“Es evidente que está enfrentando una campaña en contra de su persona, de parte de los adversarios, de los conservadores y él tiene que responder como lo ha hecho y estoy seguro que va a aclarar todo esto que se está difundiendo”.

Ahora resulta que hay un complot de los conservadores, se entiende que de la derecha, en contra del titular de la Comisión Federal de Electricidad quien después de ser el representante de la reacción, ahora los pintan como revolucionario.

¿Qué ha aclarado Bartlett de su historia?

¿Su participación en la represión contra los adversarios del antiguo régimen?

¿Qué del columnista asesinado Manuel Buendía?

¿Qué del agente de la DEA asesinado, Enrique “Kiki” Camarena?

¿Qué de la “caída del sistema” que dio paso, no se te olvide Andrés Manuel, al “esplendor” de la época neoliberal encabezada por Carlos Salinas de Gortari?

¿Cuál es la diferencia entre el fraude electoral de 1988 y el “haiga sido como haiga sido” de Felipe Calderón? ¿Hay de fraudes a fraudes?

Continuó López Obrador:

“No le tengo confianza a la gente que hacen estas investigaciones porque no son honestos, o sea, siempre hay un interés económico, político. Lo digo por cómo he padecido de calumnias, de ellos, es un periodismo al servicio de los conservadores”.

¿Cómo justificar el enriquecimiento de Manuel Bartlett Díaz y de su familia? Si los reporteros Carlos Loret de Mola y Arelí Quintero no son honestos, ¿Bartlett sí lo es? ¿Honestidad valiente? El presidente defiende lo indefendible.

Gerardo Fernández Noroña y el historiador Pedro Salmerón Sanginés justificaron a los “valientes” y “revolucionarios” jóvenes que asesinaron al empresario regiomontano Eugenio Garza Sada… y ahora también defienden al represor Bartlett Díaz, contradicciones insostenibles de la 4T. Para Fernández Noroña, Bartlett es un “hombre honesto y patriota”.

En un artículo publicado hace un poco más de un año en La Jornada, Salmerón Sanginés olvidó su función de historiador y también justifica lo injustificable en una maroma exculpatoria:

“La reciente designación de Bartlett ha hecho que quienes negaron durante tres décadas el monumental fraude de 1988, ahora lo reconozcan… pero quieran personalizarlo y que olvidemos que fue un fraude de Estado. Repito dos cosas que dije en la campaña: no me gusta el pasado de Bartlett, pero desde hace años ha sido un consistente defensor de la soberanía energética y un aliado de AMLO; y que la gente tiene historia: cambia.”

Al defender al monstruo, López Obrador, Fernández Noroña y Salmerón Sanginés, animosa aunque no ingenuamente, se colocan del lado equivocado de la historia.

@ruizjosejaime

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