Por Federico Arreola.

En su artículo “¿Debiera haber derecho de réplica en las mañaneras?” de este jueves en Excélsior, el periodista Pascal Beltrán del Río plantea un tema interesante que, la verdad sea dicha, deben analizar cómo operarlo tanto el presidente Andrés Manuel López Obrador como su portavoz, Jesús Ramírez. La idea de Pascal es simple:

1.- Las mañaneras son más que un fenómeno de comunicación: “Se trata, en los hechos, de actos de gobierno. Ahí el ejecutivo y sus principales colaboradores anuncian y explican medidas y, en ocasiones, incluso, se toman decisiones”.

2.- Las mañaneras “ya son parte de la gestión presidencial”.

3.- Las mañaneras son un ejercicio de transparencia del actual gobierno.

4.- Lo anterior exige “revisar los paradigmas del servicio público. Las palabras que pronuncia el Presidente cada mañana de cada día hábil se vuelven hechos de gobierno y, en una de esas, tienen valor legal, como si se tratara de documentos”.

5.- “Cuando López Obrador emite en las mañaneras una opinión sobre un ciudadano o una organización de ciudadanos, lo hace no sólo como presidente, sino que actúa en el marco de una actividad formal del ejercicio del gobierno, financiada con recursos públicos y quizá con efectos legales”.

6.- “De ahí que los gobernados sobre los que el mandatario emite una opinión en una de estas conferencias tendrían que estar protegidos por las leyes, más allá de los derechos que tiene cualquier ciudadano a proteger su reputación”.

7.- “Se ha vuelto muy frecuente que el Presidente se refiera por su nombre a distintas personas y grupos que no forman parte de su gobierno e incluso que no son servidores públicos o representantes populares”.

8.- Hay todo un debate en los medios acerca de lo ayer dijo Andrés Manuel: que José Ramón Cossío, ministro en retiro de la Suprema Corte, asesora a quienes se han amparado para impedir la construcción del aeropuerto en Santa Lucía.

9.- Cossío lo negó, una reportera –de Radio Fórmula, creo—se lo hizo saber al presidente de México en la mañanera de ayer, AMLO quedó satisfecho con la aclaración, pero el debate no ha cesado. Hay gente que sigue dudando de los dichos del ex ministro.

10.- Quizá el presidente López Obrador debió haber sido más insistente en dar por buena la réplica del aludido.

11.- En este debate las posiciones radicales han aparecido. Hay quienes dicen que el presidente de la República no puede seguir lanzando críticas como la que se llevó Cossío. Se ha llegado al extremo de pretender negarle a AMLO su derecho a la libertad de expresión, ya que no es un ciudadano común y corriente.

12.- Me parece más democrática la propuesta del columnista de Excélsior: “¿No sería adecuado que –así como el Presidente defiende sus opiniones como un derecho de réplica– se diera a los aludidos por el mandatario la oportunidad de que, en ese mismo marco o en los sitios oficiales que reproducen las mañaneras, se corrija algo que a su juicio es erróneo o falso?”.

13.- Una mañanera al mes podría dedicarla el presidente a las réplicas que procedan. Es decir, no para que las haga cualquiera que se sienta aludido por Andrés Manuel.

14.- Podrían el presidente López Obrador y su vocero Ramírez crear una especie de comité editorial para analizar con criterios de objetividad a quién sí y a quién no, de entre quienes lo soliciten, invitar a las mañaneras a dar sus puntos de vista.

15.- Ya ha ocurrido. Lo hizo el periodista Ricardo Rocha cuando le molestó que se le incluyera en la lista de los chayoteros. Ricardo expresó lo que quiso, el presidente respondió y todo en paz.

@FedericoArreola

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