Por Eloy Garza González.

Los ataques de bots en redes sociales son muy agresivos. También son muy buen negocio para quienes ofrecen este servicio. Ayer, Federico Arreola publicó en SDP el artículo: “Desatan ataque de bots contra Claudia Sheinbaum” (30/9/19). Tiene razón: no es casualidad que se desatara en un par de minutos una proliferación inusitada de tuits y retuits con el hashtag #RenunciaClaudiaSheinbaum. Posicionar ese hashtag en Twitter no es difícil. 20 pillos crean cada uno unas 20 cuentas fantasmas y tendrán 400 perfiles falsos, dispuestos a irse con todo contra la Jefa de Gobierno.

Si se hace de forma concertada, el ataque de bots logrará ubicar en las primeras posiciones el hashtag. Es una forma canalla de difamar a alguien. Yo mismo, en mi humilde persona, he sufrido el ataque artero de perfiles falsos, por ejemplo, de esa empresa tan poderosa como agresiva llamada Six Flags. Cada vez que publico un artículo mencionando el accidente de mi sobrino en un juego mecánico, me escriben más y más “testigos presenciales” del hecho. Basta mencionar el último artículo que publiqué. Me asediaron más de 80 perfiles falsos en mi cuenta personal de Facebook que acusaban a mi sobrino y exculpaban a la empresa, asegurando haber estado en la canastilla de al lado. De ser cierto, esa canastilla (donde caben no más de cinco personas) se hubiera desplomado por el sobrepeso de tantos usuarios juntos. Por fortuna los perfiles falsos no pesan, porque no existen.

Si el dinero que gastan en los ataques de bots en contra de mi pobre sobrino, lo hubieran utilizado para invertir en la mínima seguridad de ese juego mecánico, otra cosa sería. Pero vivimos en un mundo al revés. Las víctimas casi no tienen voz y los culpables tienen todos los recursos disponibles para pagar a agencias cuyo negocio es vejar, calumniar y difamar. Tan fácil sería dejar de utilizar tanto anónimo y dar la cara como uno lo hace en cada artículo, con nombre y apellido.

Yo creo que la euforia de los bots está destinada a desaparecer. Las propias redes sociales como Twitter e Instagram podan eventualmente sus plataformas de bots y cuentas falsas. Esperemos que el flujo de información vuelva a respetar la libre y personal opinión de los usuarios. De otra manera, vendrá lo peor en esta época de las fake news y los trending topic inducidos por el dinero oculto. Ya veremos.

eloygarza1969@gmail.com

@eloygarza

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