Por José Jaime Ruiz.

En uno de sus tantos videos de campaña en el 2015, el ahora gobernador de Nuevo León expresó: “Soy Jaime Rodríguez Calderón y me dicen el Bronco. Me dicen el Bronco porque soy atrevido”. “La raza paga, la raza manda”. “Tú lo sabes, los rudos siempre serán rudos y los rudos siempre te van a traicionar”.

Después de cuatro años, el Bronco se dio cuenta de los espejitos que le vendía su expublicista de cabecera, el emocional Memo Rentería. En un extemporáneo golpe de timón, el gobernador contrató a la agencia “Tarín y Contreras” para relanzar su imagen con un gasto, por su Cuarto Informe, que ronda los 100 millones de pesos en publicidad en los medios que dijo nunca daría publicidad, como lo son periódicos, radio y televisión.

“Tarín y Contreras” es una agencia muy profesional, al menos comparada con el chamagoso de Memo Rentería. Entre las primeras cosas que hizo la agencia, fue rediseñar la imagen del gobernador: fuera sombrero y outfit de ejidatario, se tuvo que bajar de su caballo Tornado antes, por sus molestias físicas; bienvenidos los trajes y una nueva estampa mesurada y no cotorra. Sobre todo, olvidarse de su apodo: el Bronco.

Desde hace un mes hay una imposición a los trabajadores y funcionarios de gobierno: el Bronco ya no es el Bronco, es el Ingeniero. Después de sus cuatro años de gobierno ya no desea que le llamen Bronco, ni dentro de su gobierno ni afuera. Jaime Rodríguez Calderón mató y enterró al Bronco. Quien debe condenar o celebrar esa muerte es el decano de los reporteros de Monterrey, Vico Canales, quien fue el “Juan Bautista” del Bronco.

Los dueños de la agencia “Tarín y Contreras” saben que relanzar la imagen de Rodríguez Calderón es imposible, pero la paga de la millonada es codiciable y por eso, tal vez, aceptaron el fracasado, de antemano, reto. Jaime es el personaje público más vilipendiado en Nuevo León, se lo merece.

Hipócrita, mentiroso, boquiflojo… la administración de Rodríguez Calderón es un fiasco. Quitarse “lo bronco” no lo exime de sus conscientes fracasos. Matar al “Bronco” no le revive nada. Los rudos son siempre rudos, y traicionan. El problema no es el mote, es la… ineptitud.

@ruizjosejaime

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