El Sexto Tribunal Unitario del Segundo Circuito del Estado de México ordenó la reaprehensión de los 7 militares implicados en la masacre de 22 civiles dentro de una bodega en Tlatlaya, el 30 de en junio de 2014.

La magistrada de dicho tribunal, Olga María Josefina Ojeda Arellano, ordenó la recaptura de los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional por los delitos de ejercicio indebido del servicio público y para 3 de ellos, por el delito de homicidio calificado, según reportaron medios nacionales.

Los implicados fueron identificados como Ezequiel Rodríguez Martínez; Samuel Torres López; Julio César Guerrero Cruz; Alan Fuentes Guadarrama; Fernando Quintero Millán; Roberto Acevedo López, y Leobardo Hernández Leónides, quienes al momento de la matanza eran integrantes del 102 Batallón de Infantería.

La orden de aprehensión se emitió para que la ejecute la Fiscalía General de la República, si llegan a ser detenidos los 3 militares acusados de homicidios, pasarán su proceso penal en prisión preventiva. Los otros 4 sí podrían obtener libertad provisional.

En mayo de 2016, la magistrada del Sexto Tribunal Unitario Penal de Toluca, Adalid Ambriz, determinó que no había pruebas suficientes para juzgar a los implicados por los delitos de homicidio y alteración de los hechos, con lo que recuperaron su libertad.

Los hechos en Tlatlaya

El 30 de junio de 2014, elementos del Ejército habrían asesinado a 22 “presuntos criminales”, incluida una mujer menor de 18 años, en una bodega ubicada en San Pedro Limón, Tlatlaya.

La versión oficial de la dependencia afirmaba que los “delincuentes” atacaron primero a los militares, quienes patrullaban la zona, por lo que hubo un enfrentamiento que resultó en la muerte de todos los civiles.

Semanas después, un trabajo periodístico reveló que en el lugar había poca evidencia de que hubiera ocurrido un enfrentamiento como aseguró la Sedena. Además de que una testigo dijo que los soldados dispararon primero, que sólo uno de los jóvenes murió en enfrentamiento y los demás fueron asesinados cuando ya se habían rendido.

Más tarde, en octubre de 2014, la Comisión Nacional de Derechos Humanos determinó que los soldados privaron de la vida a las personas al interior de la bodega. Las 3 sobrevivientes de la masacre en Tlatlaya también denunciaron tortura y violación a sus derechos humanos pues las intentaron relacionar con un grupo delictivo.

Fotografía: archivo/ Cuartoscuro

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