Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

¿Por qué mintió Alfonso Durazo, secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana? ¿Por qué el general secretario de la SEDENA, Luis Cresencio Sandoval González, no lo desmintió?

Lo que se dijo el 17 de octubre:

“Para informarles que el día de hoy a las 15:30 horas una patrulla integrada por 30 elementos de la Guardia Nacional y SEDENA se encontraba realizando un patrullaje de rutina en el fraccionamiento ‘Tres Ríos’ de la ciudad de Culiacán, Sinaloa, cuando fueron agredidos desde una vivienda.

“El personal de la patrulla repelió la agresión y tomo control de la vivienda localizando en su interior a cuatro ocupantes. Durante dicha acción se identificó a uno de ellos como Ovidio Guzmán López, lo anterior generó que varios grupos de la inteligencia organizada rodearan la vivienda con una fuerza mayor a la de la patrulla, asimismo otros grupos realizaron acciones violentas en contra de la ciudadanía en diversos puntos de la ciudad, generando una situación de pánico.”

El gabinete de Seguridad, esa noche, ¿desconocía la “orden” de extradición girada en contra de Ovidio? ¿Qué fecha tiene la orden de aprehensión con fines de extradición? ¿Es posible que Alfonso Durazo y Luis Cresencio Sandoval desconocieran la orden de aprehensión con fines de extradición? ¿Se solicitó el arresto provisorio con fines de extradición? A otro perro con ese hueso. Ambos sabían de la petición de extradición y quisieron engañar al país con lo circunstancial del patrullaje. Esas causalidades no existen. ¿Por qué el engaño a los votantes de López Obrador y a los ciudadanos del país? ¿Hubo orden de cateo cuando detuvieron por última vez a Joaquín Guzmán Loera? Si no la hubo, ¿debieron dejarlo libre?

¿La Policía Ministerial Militar contaba o no con la orden de aprehensión con fines de extradición? Si la patrulla no contaba con orden de cateo, ¿quién o quiénes dieron la instrucción del despliegue y del cumplimiento de la orden de aprehensión con fines de extradición? Muy sumisos para acatar las leyes y muy expeditos para transgredirlas –ya sea porque ayudaron a la evasión de un delincuente o por mantenerlo secuestrado cinco horas.

Uno de los puntos oscuros en el Fracaso Culiacán es el papel que la DEA jugó en el asunto. ¿Estuvo enterada la Administración para el Control de Drogas de los Estados Unidos? Es muy probable. ¿Participaron tácticamente? No lo sé. Lo que sí sé es que a pesar del fracaso, la postura oficial de ese gobierno es optimista.

Publicó en su cuenta de Twitter el embajador:

¿Apoya el gobierno de los Estados Unidos una lucha contra el crimen organizado que deja evadir a uno de sus miembros destacados y que ha sido señalado para extraditarlo? Ovidio fue acusado en 2018 del delito de conspiración para traficar cocaína, metanfetaminas y mariguana de México y otros países a Estados Unidos entre 2008 y 2018, de acuerdo con el Departamento de Justicia de EU.

No obstante, Donald Trump se solidariza con AMLO. EU no tiene amigos, tiene intereses. ¿Qué parte de la historia del Fracaso Culiacán se esconde en el Departamento de Estado, la CIA y la DEA? ¿Acaso este asunto es mínimo comparado con el tema migratorio de Trump que incide en las próximas elecciones? ¿Cuánto nos cobrará Donald por su “apoyo”?

Otro punto oscuro es verificar si habría masacre como carnicería o masacre quirúrgica. ¿A que se refiere Andrés Manuel con su declaración:

“No se trata de masacres,, eso ya se terminó. No puede valer más la captura de un delincuente que la vida de las personas… pero como ya lo expliqué hubo una reacción muy violenta y se ponía en riesgo la vida de mucha gente.”

Este “argumento” ha servido para “justificar” el repliegue, la derrota, el arrollidamiento, la humillación sufrida. ¿Es válido? El Cártel de Sinaloa se ha caracterizado por tener una base social estructurada en Sinaloa, ¿destrozarían esa base social que les sirve de escudo y resguardo? No.

Ovidio retuiteó hace tiempo en su cuenta:

El Cártel de Sinaloa sabe de masacres, como su petición de masacrar a miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación por lo sucedido en Minatitlán. Masacrar a los sinaloenses sería inflingirse una derrota, un suicidio estructural del cártel. Lo más probable, eso sí, como el llamado a masacrar a las familias del CJNG, fue amagar con secuestrar y, en su caso, asesinar, a los familiares de los soldados del operativo fallido.

Ovidio y sus abogados, José Luis González Meza y Juan Pablo Badillo Soto, socios por circunstancia de AMLO y Durazo, se congratulan y asumen las líneas discursivas de López Obrador como “benditas redes sociales”, “adversario” (los llaman enemigos), y ya no se cometen “masacres”. El discurso del lópezobradorismo asumido por el narco.

“Con gran sensatez y justicia el presidente Andrés Manuel ordenó que se pusiera en libertad (a Ovidio Guzmán López).”

“Las cosas han cambiado, ya no se cometen masacres por parte del Ejército como antes. Ya no asesinan a los detenidos.”

Leo en la prensa que un abogado dijo que los actos de violencia pudieron ser provocados por los enemigos del presidente López Obrador y la Cuarta Transformación.

“No fue torturado ni venadeado. No fue como en Tlatlaya en el gobierno de Peña Nieto. Nosotros como abogados estamos muy agradecidos, tenemos un presidente humano, cristiano, que finalmente no tomó la decisión de causarle daño a Ovidio”.

Aseguraron que una parte de la información que se generó en las “benditas redes sociales” fue mentira, como el reporte del asesinato de habitantes del estado; “quizá esas mentiras fueron difundidas por los enemigos del presidente”.

¡Ah!, esta Cuarta Transfomación que le da de balazos fiscales a ciudadanos y empresarios y abrazos –ilegales pero al fin y al cabo abrazos– a la delincuencia organizada.

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