Por Félix Cortés Camarillo.

“¿Será la vieja del otro día?”

Seguramente de manera involuntaria los trágicos y hasta el momento no explicados satisfactoriamente acontecimientos de la semana pasada en Culiacán, incidieron en lo que parece ser uno de los ejes troncales de la política nacional de la Cuarta Simulación: la polarización, la radicalización de posiciones, la intolerancia a los criterios diferentes, en vez de encabezar un movimiento necesario de unidad nacional en torno a proyectos trascendentales y en favor del bien de México. Hoy en día los mexicanos están profundamente divididos entre los que lamentan y condenan lo que una gran parte de la población considera la posición rajona del gobierno ante la fuerza criminal del cartel de Sinaloa, que llevó a la liberación del hijo del Chapo Guzmán que habría sido –nadie sabe, nadie supo, nadie dice– detenido por la Guardia Nacional para luego ser dejado en paz y libertad por una “decisión colegiada” del gabinete de seguridad, avalada según el presidente López por su misma investidura de Jefe de la Nación; un gabinete de seguridad del que forma parte importante la Secretaría de Gobernación, que poco participó en este turbio y confuso tejemaneje de la información.

Otra parte de la sociedad, evidentemente minoritaria, expresa un razonado apoyo al argumento presidencial de que la captura de un delincuente no se compara a la vida de ciudadanos que estaba en peligro durante todo el suceso. Particularmente cuando según se sabe por la escasa información que se nos ha dado, entre esas víctimas potenciales de fatalidad estaban en primer lugar los familiares de los soldados que andaban partiéndose la madre tratando de contener a los bandidos. Se escogió, según el presidente López, el mal menor.

El caso es que, como en todo, solemos mezclar en el balance de consecuencias, peras y manzanas.

Por un lado, existe un operativo para capturar al joven narcotraficante que fue mal planeado y peor ejecutado, sin haber calibrado la capacidad de fuego de esta banda criminal, y con toda evidencia sin que las diferentes entidades del gobierno estuvieran al tanto de todo el operativo. De ahí su fracaso y su incapacidad de reaccionar a los cientos de balas que se dispararon mayormente al aire en las calles de Culiacán. Es evidente que así fue; de otra forma no se entiende la ausencia de autoridades a todo nivel, del Presidente de la República al último síndico del Ayuntamiento culichi incapaces de establecer una actitud definida, de mando, de decisión ante lo que estaba pasando.

Por el otro lado es la consideración de que Shun Tzu recomienda, cuando tus fuerzas son menores en número y capacidad que las de tu enemigo, hay que retroceder, y que en la presunción de daños a la población civil ante la violencia latente en cada cruce de la avenida Obregón o de la zona de Tres Ríos, era necesario optar por la decisión menos perjudicial.

Pero aun aceptando esta última postura, cosa con la que yo no estoy de acuerdo, estamos hablando de peras y de manzanas.

Se tomó una decisión irreflexiva, apresurada, mal organizada, y de la que se informó de la peor e insuficiente manera. Se emprendió una operación policíaca sin contar con los elementos preparados para ello; la experiencia de los últimos años nos dice que la secretaría de Marina es la que se ha distinguido por instrumentar este tipo de maniobras. Aquí se pretendió, como se hizo en el caso de la detención de Florence Cassez, de implementar un show mediático que marcara el debut en sociedad de la Guardia Nacional. No se sabe nada del involucramiento de los marinos en este fiasco.

El tercer factor de importancia es que la Cuarta Simulación, pese a sus peroratas matutinas pastosas y amañadas que se nos quiera hacer pasar como conferencia de prensa, entre sus peores deficiencias se encuentra las fallas de comunicación social que cotidianamente tenemos que atestiguar.

Ya se sabe que el manejo de crisis la falta de una comunicación sólida, efectiva, transparente y veraz conduce irremediablemente al surgimiento de la comunicación alterna, los chismes y trascendidos que no necesariamente tienen validez pero que se difunden con una gran eficiencia en estos tiempos de las “benditas” redes sociales –según el presidente López.

Por ejemplo, el rumor que nos cuenta del tremendo disgusto y descontento entre los altos mandos de las fuerzas armadas de México por el sucio manejo de todo este asunto, que todavía nos tiene que contar muchas cosas que no sabemos.

felixcortescama@gmail.com

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