Por Félix Cortés Camarillo.

Cierto día Don Palabras,

me contó una extraña historia,

de cómo nacen las cosas

cada vez que uno las nombra…

Don Palabras, Maldita Vecindad.

Aparentemente, dos eventos simultáneos pueden convertirse en importante punto de inflexión en la supuestamente sólida fortaleza de la popularidad del presidente López, que no ha cruzado la línea del sesenta por ciento hacia abajo en sus peores momentos. Me refiero, desde luego al fracaso del operativo en Sinaloa y al desplome del crecimiento económico del país.

Ninguno de esos eventos se sostiene por sí mismo. Ciertamente, nadie puede haber deseado que el culiacanazo culminara en masacre de mucha gente, delincuentes, soldados, policías o civiles de bien; lo que esgrimimos los críticos del operativo no es ni siquiera los errores de planeación y ejecución en la captura de Ovidio Guzmán en pleno centro de la capital de Sinaloa. Lo que resulta irritante es que la deficiente comunicación entre las distintas instancias del gobierno entero se traduzca en improvisadas mentiras para no confesar el fracaso, el retroceso y la rendición de la plaza liberando al detenido. Esa cadena de equívocos, que todavía ayer el presidente López pretendió defender, condujo a una de las peores fallas de la Cuarta Simulación: su deficiente comunicación social, que ha querido sustituir los afortunadamente vilipendiados boletines de prensa con un sermón de corte evangélico –las llamadas conferencias de prensa matutinas– que pretende convencernos de los dogmas por la vía de su reiteración permanente. Con escaso éxito, por cierto.

Tampoco el crecimiento económico, reportado por el INEGI, de 0.1% del PIB en el pasado trimestre es un fenómeno aislado: coincide, por ejemplo, con el crecimiento de España en el mismo período, el 0,1%. La economía mundial está en crisis y al borde del estancamiento si no de la recesión: en el caso de que se dé, entonces sí veremos lo que es canela fina.

Lo que no se puede es afirmar, como afirma el presidente López, que las columnas estén todos los días diciendo que no hay crecimiento. El problema es que no hay crecimiento, señor presidente. Lo que no se puede es desviar la atención al hecho de que durante 14 años la producción petrolera mexicana ha venido en caída constante, para justificar el estancamiento de la misma durante el año que el presidente López lleva en el poder. Es que está estancada, presidente López. Tampoco se vale escudarse en que una cosa es crecimiento y otra cosa desarrollo, que es crecimiento con bienestar. Porque no tenemos ni crecimiento, ni bienestar; entonces tampoco desarrollo.

El asunto en esencia es que la semántica, que es la ciencia de las palabras, es cosa seria, y que meterse con ella es entrar en honduras. Las cosas no existen por el solo hecho de proporcionarles un nombre a capricho. Transparencia es lo contrario a opacidad y verdad es opuesto a mentira. Uno de los secretos del lenguaje es que se debe hablar claro.

PILÓN.- Se queja el presidente López del ambiente de crispación que en los últimos días se ha hecho evidente en las conferencias mañaneras entre el señor del podio y los periodistas. Todo esto desde que ya no predominan los paleros seudoperiodistas de dudosas plataformas de las “benditas” redes sociales y ocasionalmente hay verdaderos cuestionamientos, como a propósito del culiacanazo o la situación económica del país. Se le olvida que es él quien ha propiciado la polarización, la radicalización de actitudes, posturas y lenguaje –sobre todo lenguaje– con las descalificaciones de prensa fifí, señoritos y “fake news” cuando la información no le favorece.

felixcortescama@gmail.com

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