Por Félix Cortés Camarillo.

Tiempo de Vals es el tiempo hacia atrás

Donde ser lo de siempre

Es volver a empezar

Cuando el mundo se para

y te observa girar…

José Ma. Cano, Tiempo de Vals.

No sin cierta desazón, mi amigo-hermano Andrés Ibarra me reenvió para lectura y opinión el viernes, un texto sin firmar que consiste de una advertencia ante el peligro de lo que se llama ahí el concepto de la Unión Soviética Hispana. Según el análisis, más de un centenar de organizaciones políticas de izquierda, que van desde el progresismo hasta el comunismo abierto, y algunos gobiernos de América Latina en donde ocupan el poder, están tratando de minar todas las instituciones democráticas del continente y España para hacer un conglomerado de regímenes izquierdosos unidos en una confederación semejante a la extinta Unión Soviética.

Según el texto esto fue inspirado en el Foro de Sao Paulo, reunido a instancias de Inazio Lula Da Silva, Hugo Chávez y Daniel Ortega, y se conduce hoy desde La Habana y Caracas con la infiltración de todas las instancias democráticas de nuestro continente por parte de los integrantes –cubanos o no- de la 2G, esto es la agencia de espionaje de Cuba inspirada e instruida por los miembros de la KGB soviética.

Botepronto le respondí a Andrés que me parecía un recalentado de la Guerra Fría al que no había que darle demasiada importancia, sin dejar de tener en cuenta de que las agencias de espionaje de todo el mundo, desde la CIA hasta la KGB pasando por el M16 de Gran Bretaña y el G2 de La Habana están vivas y activas, de manera especial en nuestro subcontinente.

De esa tranquilidad me sacaron de pronto la visita y cordial acogida en México del presidente electo de Argentina, instrumento del peronismo-kirchnerismo, Alberto Fernández, y el simultáneo mensaje desde La Habana del presidente Maduro de Venezuela hacia su “hermano” Andrés Manuel López Obrador, “aliado” en la lucha en contra del neoliberalismo en América Latina.

Es cierto. Hace 29 años y a instancias del Partido de los Trabajadores de Brasil –el de Lula Da Silva- se fundó el Foro de Sao Paulo en la ciudad de ese nombre. Actualmente hay 111 organismos políticos de chile, dulce y de manteca, mayormente cobijados por ese paraguas que se hace llamar izquierda. Hay momentos en que me parece que solamente quien se masturba sabe distinguir la diferencia entre izquierda y derecha. Para darnos una idea, por México participan del Foro el Partido del Trabajo, el PRD y Morena.

De cualquier forma, los éxitos electorales sucesivos de Lula en Brasil, Evo Morales en Bolivia, la señora Bachelet en Chile, Daniel Ortega en Nicaragua, Ollanta Humala en Perú y Chávez y Maduro en Venezuela, amén de la aplastante victoria del presidente López inyectó cierta dosis de optimismo a la idea de una izquierda unificada en América Latina y, especialmente empoderada. Tal vez pueda, en alguna de sus modalidades pueda la izquierda llegar al poder, ocasionalmente, como en México. Unificarse es otro cantar.

En la medida en que lo que llamamos izquierda se traduzca en una preocupación y un compromiso con la justicia social, con la mejoría de las condiciones de vida de los más jodidos, con la democracia y sus libertades, ojalá que esa izquierda llegue a empoderarse y a procurar una mejor vida para la mayoría. Si la izquierda se traduce en restricción de libertades, en sustitución de camarillas beneficiadas por otras de color distinto, yo paso.

PILÓN.- Ayer se cumplieron 19 años de que muriese en la Ciudad de México mi hermano Fernando Alcalá Pérez, reportero y amigo; no necesariamente en ese orden.

felixcortescama@gmail.com