Por José Jaime Ruiz.

El alcalde priista de Apodaca, Nuevo León, César Garza Villarreal, logró un éxito nacional que nadie le puede regatear: ante la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, empujó el acuerdo para que no existieran recortes (mil millones de pesos) a los fondos en el presupuesto del Subsidio para el Fortalecimiento del Desempeño en Materia de Seguridad Pública (Fortaseg). La alcaldesa de Escobedo, Clara Luz Flores Carrales, fue felicitada de nuevo por el secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, durante el Informe Policial Homologado.

César y Clara Luz están en el camino correcto. Y tal vez se encuentren como adversarios, nunca enemigos, en la boleta para gobernador en las elecciones estatales de Nuevo León para el 2021.

Todoterreno, Garza Villarreal sigue construyendo desde abajo su precandidatura priista. Los reflectores nacionales le ayudan frente al apocado liderazgo de Alejandro Moreno, quien nacionalmente no ha sabido ejercer una oposición dura frente a la 4T. César se ha acercado a los priistas desplazados en anteriores sexenios, ha solicitado el apoyo de los exgobernadores, mantiene una cercanía con grupos empresariales y centrales obreras y no deja de lado su gestión municipal.

Flores Carrales ha construido una imagen positiva que la mantiene en un nivel muy alto de conocimiento en los electores, su imagen fresca, el género, su actividad en contra de la inseguridad y su inversión social la convierten en una precandidata de respeto. Hasta ahora Clara Luz carece de negativos –aunque los malhoras aseguran que su gran negativo es su esposo, el constructor Abel Guerra.

Frente a estos dos precandidatos, existe el alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, quien mantiene el apoyo de los medinistas (políticos que crecieron bajo la administración del exgobernador Rodrigo Medina de la Cruz). De la Garza, sin embargo, sigue siendo un blanco fácil del periódico El Norte, que desea sobajar su precandidatura y, por otro lado, Adrián bien puede negociar el olvido de la gubernatura permutándola por ser, mediante algunos artificios, de nuevo procurador, ahora fiscal, de Nuevo León. Para esto tendría que “sacar” adelante la elección de Monterrey para el PRI, sea quien sea el candidato o la precandidata.

En los próximos meses va a crecer la precandidatura del exsecretario de Economía, Ildefonso Guajardo, con la inyección de recursos de la iniciativa privada y el cambio de dirigencia en el PRI estatal, que puede recaer en Rogelio Cerda, extitular de la Profeco cuando Ildefonso manejaba la cartera de Economía.

La alcaldesa de Guadalupe, Cristina Díaz, se ha mostrado renuente, casi públicamente apática, a manifestar su deseo de la candidatura, a pesar del espaldarazo vía destape que hizo la mancuerna Jorge Mendoza Garza (TV Azteca) y el dirigente estatal priista, Pedro Pablo Treviño.

Si el grupo de Ildefonso convence a Adrián de la Garza para que decline su precandidatura y si también convence a Clara Luz de que opte por la alcaldía de Monterrey, la confrontación priista se dará entre Guajardo y Garza Villarreal, a menos de que también convenzan al alcalde de Apodaca de renunciar a su precandidatura.

Si se comprueba que Tatiana Clouthier (Morena) es inelegible, se abren todas las posibilidades de que Clara Luz Flores pueda ser la representante de ese partido, ya no por el PRI, a la gubernatura de Nuevo León.

Bajo estos escenarios, la contienda se daría entre Clara Luz contra Ildefonso o César… y por allá alguien llamado Samuel García, de Movimiento Ciudadano y, si las mafias panistas se lo permiten, también el senador Víctor Fuentes entraría al rejuego.

@ruizjosejaime

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