Por Francisco Tijerina.

“Cuestión de enfoque”

Yomero.

Desde que nos llegó la moda de lo “políticamente correcto”, una de las armas de los “antis” y perseguidores de todo es que ellos, “los buenos, sanos y correctos”, son una inmensa mayoría y nosotros, “los malos, cochinos, mugrosos, descuidados y asesinos del planeta”, apenas unos cuantos inconscientes.

Y póngale usted que sí, que por costumbre, desconocimiento, falta de atención, durante largos años hicimos cosas que no son correctas pero fue por lo que antes dije, simple desconocimiento y un desconocimiento que era de todos, o sea que los hoy reclamadores tampoco sabían lo que pasaba.

Romper inercias es difícil, más no imposible, y a fuerza de crear conciencia se puede lograr. El problema empieza cuando te quieren meter la conciencia a través de una ley o mediante multas o castigos.

Para quienes tenemos la adicción al tabaco, llevan años diciéndonos que somos unos cuantos apestados y viciosos que les contaminamos “su aire”, como si no fuese también de nosotros; nos miran feo e intentan segregarnos. Tan errados están en su visión y estrategia que esa minoría sigue conservando espacios y opciones para continuar cantando el tango de “Fumando espero…”.

Campeonas del “copy-paste”, nuestras diputadas puede que no tengan una sola idea personal o que dediquen algún esfuerzo a resolver un problema local, pero eso sí, están atentas a fusilarse cualquier propuesta o iniciativa, de cualquier lugar del mundo, para venir aquí a presentarla como propia.

Así, Karina Barrón, hoy se avienta la puntada de proponer multas de hasta 25 mil pesos a quien tire colillas de cigarro en la calle, una idea que ha surgido ya en otras latitudes de nuestro país.

¿Por qué no les dará la cabeza para pensar que, al revés de amenazar con multas, lo ideal sería dedicar unos cuantos pesos y mandar fabricar ceniceros portátiles para obsequiarlos a los fumadores con un mensaje de “tíralo aquí y después en un basurero en lugar de en la calle”?, y con ello se resolvería mucho más que sus tontas amenazas?

El punto es que, si los echa-humo somos tal minoría, los fiscales de la moral y las buenas costumbres no deberían de preocuparse tanto, ya que al ser así no hacemos tanto daño. ¿O nos han estado echando mentiras y somos una mayoría?

ftijerin@rtvnews.com

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