Por unanimidad con 114 votos, el Senado aprobó eliminar el castigo corporal para niños y adolescentes para garantizar un ambiente seguro del desarrollo de la niñez. El castigo corporal va desde cachetadas, amarrar, manotazos, dar patadas, encerrar, ahorcar, pellizcar, jalar el cabello u orejas, arañar, arrastrar, empujar, apuñalar, amenazar de muerte, entre otros.

De acuerdo con la iniciativa propuesta por la Comisión de Derechos de la Niñez y de la Adolescencia y de Estudios Legislativos, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) informó que, en México, al menos seis de cada 10 menores de edad, de entre uno y 14 años, han experimentado algún método de disciplina violenta.

La iniciativa señala que sólo la Ciudad de México, Zacatecas y Chiapas prohíben el castigo corporal; aunque en octubre pasado Hidalgo se unió a estas entidades. Mientras que Guanajuato y Chiapas lo prohíben en sus códigos penales.

Mientras que, en los códigos penales de 13 estados, los golpes o cualquier otra ofensa corporal son aceptadas como una manera de “corregir” a los niños y adolescentes. La iniciativa añade un párrafo al artículo 44 de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes que consignaría: “Queda prohibido el uso del castigo corporal en todos los ámbitos, como método correctivo o disciplinario a niñas, niños o adolescentes”.

“Corregir” con golpes

La Unicef define el castigo corporal como cualquier forma de uso de la fuerza sobre menores de edad que pueden causar dolor o malestar, aunque este sea leve. En México, estos casos casi no son denunciados debido a la estigmatización y la falta de mecanismos legales.

“En México, los casos de violencia contra niñas, niños y adolescentes son difícilmente denunciados, ya sea por temor al agresor, a la exposición pública, a la estigmatización, por desconfianza en las autoridades, por desconocimiento de los derechos o bien por la ausencia de mecanismos disponibles y accesibles para reportar y pedir ayuda”.

El organismo ha recomendado a autoridades implementar medidas para evitar esta conducta que puede provocar una deficiente salud mental y/o física y hay probabilidad de que el patrón se siga transmitiendo por generaciones.

Fotografía: Guillermo Perea / Cuartoscuro

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.