POR FÉLIX CORTÉS CAMARILLO.

Al verme tan solo y triste,

Cual hoja al viento…

José López Alavés, Canción Mixteca.

Desde luego, Él tiene otros datos.

Contra todos los vientos y todas las mareas de las evaluaciones calificadas de los expertos en cuestiones económicas, del crecimiento económico cero o menos, se levanta el muro de la verdad indiscutible del presidente López: estamos bien, muy bien, digan lo que digan.

El salario -desde luego, en términos reales- ha subido. El desempleo ha bajado, el aeropuerto de Sana Lucía va, la refinería de Dos Bocas elevará el valor de Pemex en el mundo, y así por el estilo.

La retahíla de aseveraciones sin sustento para documentar nuestro optimismo colectivo, acuden con frecuencia a dos argumentos francamente patéticos; uno por manipulador y otro por cínico. El primero es la aparente firmeza del peso mexicano en su relación con el dólar: en el año que lleva al mando del timón, la tasa de cambio frente a la moneda gabacha no se ha movido de los 19 pesos por billete verde. Eso es una trampa. La relativa estabilidad del peso tiene que ver con la devaluación del dólar americano en el mundo. Como estamos casados, seguimos su destino.

El segundo argumento es peor por cínico.

El presidente López, cada vez que puede barbear a los “héroes” de la migración, alude al incremento gradual de las remesas que los mexicanos que trabajan en los Estados Unidos envían a sus familias que sufren pobreza en México. Este año deben llegar a treinta mil millones de dólares, un incremento notabilísimo y una inyección de capital básico para evitar una erupción social violenta de los mexicanos de aquí gracias al trabajo y la lealtad familiar de los mexicanos de allá. Sin esas remesas, que al lado de lo que aporta el turismo y lo poco que deja el petróleo, nuestro país quiebra.

Presentar los resultados que la exportación de mano de obra, porque en nuestro país no hubo oportunidades de educación, progreso, salud o trabajo, como un logro de gobierno, es francamente cínico. Se necesita poca vergüenza para presumir con ese sombrero, mucho muy ajeno.

PARA LA MAÑANERA.- Señor Presidente, con todo respeto: ¿Cuándo va a ser un día propicio para responderle a Donald Trump que, el bautizar al narcotráfico mexicano como terrorismo, no le da derecho a violar nuestra soberanía nacional? 

Usted dijo ayer que, como era vísperas del Thanksgiving en los Estados Unidos, no era adecuado hacerlo. ¡‘Magínense!, hoy es la cena de Acción de Gracias, la única noche en que la familia gringa se reúne. Y mañana es el Black Friday del desenfrenado consumo. Luego llega el Sabath que es sagrado. El domingo tenemos fiestonón en el Zócalo capitalino. El San Lunes es una tradición nacional de nuestro país.

Ton´s, por lo que tú más quieras, ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo?

Conste que también es canción.

felixcortescama@gmail.com