Por Francisco Tijerina

@ftijerin

“Cada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres.” // Rabindranath Tagore

Hace algunos años, recién nacida mi hija, resulta que por alguna razón le cayeron mal ciertas marcas y fórmulas de leche hasta que, prueba y error, su médico encontró la solución en una marca bastante comercial de leche líquida en lata.

El problema es que en esos tiempos el producto escaseaba y era toda una odisea conseguirlo. Vivíamos en Saltillo y allá era imposible; cada fin de semana veníamos a Monterrey a visitar a la familia  y buena parte del tiempo la dedicábamos a recorrer supermercados, tiendas y hasta estanquillos para dar con la famosa leche, y donde la hallábamos comprábamos la mayor cantidad posible.

Pasó el tiempo, la dieta de mi hija cambió y el asunto de las aventuras por conseguir leche terminó.

Saco a colación esta historia al leer el drama de las familias -nada comparado con mis aventuras- que aún contando con posibilidades económicas no pueden conseguir medicamentos para atender los distintos tipos de cáncer que tienen sus hijos.

Si por conseguir el alimento de mi hija hacía lo imposible y más, no quiero imaginar lo que hubiera hecho si se hubiese tratado de una medicina vital para salvar su vida.

A pesar de que las autoridades nos aseguran que la escasez de este tipo de medicinas fue un error administrativo y dicen que existe suficiente abasto, se siguen escuchando las quejas y denuncias en distintos sitios del país y ya no porque no lo surtan, sino porque hasta adquiriéndolo con sus propios medios en ocasiones resulta difícil ubicarlo.

Fanáticos del show y lo novedoso, en México todos le entramos al tema del día y así opinamos y hablamos de la chica que se reportó a su casa con un mensaje telefónico y después estuvo en bar apareciendo al día siguiente como si nada; nos enfrascamos en discusiones estériles cada semana por el futbol y en las redes sociales se dan hasta con la cubeta atacando y defendiendo al presidente, pero pocos o casi nadie habla de los niños con cáncer.

Los políticos de Nuevo León, con los ojos puestos en el 2021, ya se están haciendo trizas entre ellos sin darse cuenta de que hay otras cuestiones mucho más importantes que su ambición personal.

Sería ideal el buscar unir a una sociedad entera para encontrar recursos económicos y medios necesarios para adquirir estas medicinas en cualquier rincón del mundo a fin de asegurar los tratamientos de estos pequeños.

Pero no, no somos así y cambiar los hábitos y costumbres de una comuna es en ocasiones prácticamente imposible, por lo que seguiremos viendo el peregrinar de cientos de familias en la búsqueda incesante de lo que para ellos es el tesoro más preciado.


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