Por Waldo Fernández

Hoy en día el servidor o funcionario público ha perdido mucha credibilidad, estoy convencido de que cualquier cargo público debe ser honrado, respetado, pero sobre todo transparentado, ya que en los casos cuando dichos servidores tienen acceso a dinero público, con más razón se deben aperturar todas sus acciones; debemos saber que el servidor o funcionario público, moralmente nunca deja de serlo, además que es muy importante saber qué acciones posteriores sobrevienen de ese ejercicio, ya que de inmediato no podemos reflejar todos y cada uno de los resultados, o consecuencias del encargo, tal es el caso de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública durante el sexenio de Felipe Calderón, y que ha retumbado en todos los medios, ya que fue detenido en Texas, al ser acusado presuntamente por actos de corrupción y estar ligado con el narcotráfico. 

Como bien sabemos, los cargos relacionados con la Seguridad Pública en nuestro país siempre están en la mira ya que muchas mexicanas y mexicanos están convencidos de que el primer problema de fondo en materia de seguridad son sus administradores o titulares; por supuesto cada persona tiene derecho a su defensa y son inocentes hasta que se demuestre lo contrario, sin embargo y en varias ocasiones, solo vemos la punta del iceberg, pues dicho exfuncionario ha tenido varios cargos considerables, donde trascienden el de secretario de Seguridad Pública en el sexenio calderonista. 

Anteriormente se desempeñó como investigador en el CISEN, coordinador general de Inteligencia para Prevención de la PFP, director general de Planeación y Operación y Titular de la AFI, así como agradecimientos del FBI y DEA por su colaboración en diferentes áreas, entre otros cargos. Por lo que podemos notar, nadie juzga su capacidad o preparación de funcionario, empero su detención por tres cargos de asociación ilícita por tráfico de cocaína y falso testimonio, lo que abre todo un abanico de actos de corrupción en las administraciones pasadas y que en esta nueva administración una de las posturas primordiales es superar los modelos neoliberales pasados y que conlleva la búsqueda de delitos que, en su momento, fueron desapercibidos o simplemente coludidos. 

Coincidimos con el titular de Ejecutivo Federal que este tipo de delitos, en el caso de ser comprobados, son muy fuertes para los encargados de la seguridad del país, se debe ser respetuoso de las investigaciones para saber qué sucederá con García Luna para que, posteriormente, se tomen las decisiones correctas y lógicas para proceder, aunado a los mecanismos de colaboración que tenemos con nuestro país vecino y por supuesto en pos de saber si hay más funcionarios involucrados. Estos problemas deben arrancarse desde raíz, solo así podremos volver a la esencia más profunda de la democracia y la administración pública, ¡México lo necesita! ¡Ya no podemos vivir en la Luna!

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