Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

Mañana de miércoles, aquí el acceso a Palacio Nacional, allá unos manifestantes, acullá los desayunos mañaneros, guajolotas incluidas. Los acreditados reportean su café. Otros hacen fila, son los invitados especiales a la conferencia, tienen que entrar hasta las 6:30 y los consentidos de la fuente, los de todos los días, asumen la primera, la segunda fila.

El oficio del presidente Andrés Manuel López Obrador se impone, entre el vocerío se pierde la pregunta sobre su opinión acerca de la posible modificación de la Constitución de Tabasco para que pueda competir por la gubernatura. Entre el regocijo del presidente por informar sobre las licitaciones del Tren Maya, no oye o hace como que no oye: “¿Habrá alguna adquisición directa?”, porque en esto de la 4T lo que predomina es la adquisición, no la licitación.

Vindicativo, un reportero de El Universal trata de corregir a López Obrador. Trae la línea de que este medio sí informó del aval al avión presidencial. El pretendido strike termina por ser jonrón. Andrés Manuel recorre las bases una a una; con calma pero excitado acepta el obsequio y destruye al “viejo monarca”, Felipe Calderón, que comprometió el vilipendio contra los mexicanos a favor del “nuevo monarca”, Enrique Peña Nieto.

En su edición digital, el periódico reproduce su nota principal: “Avalan compra de avión presidencial”, fechada en julio de 2012. Amable o con sorna, no lo descubro, el presidente ejerce sus reflejos de esa lejana primera plana porque justo abajo, también destacaron: “SAT: Honestidad Valiente no ha pagado ISR por donativos”. Sin palabras.

El periódico informó, como debe ser, dijo Andrés Manuel… y hasta ahí, no se cuestionó ni el monto, ni que fuera único en el mundo. En julio de 2012 El Universaldestacó que la inversión incluiría modificaciones al avión, la instalación de un sistema de seguridad, que sería entregado en 2015, que era un modelo Boeing 787, del cual sólo había un prototipo en ese momento, por lo que sería un avión único en el mundo y el gobierno mexicano se convertiría en el primer usuario.

El Universal quiso ponchar a López Obrador y terminó bateado. El Universaldemostró que sí publicó información sobre el Boeing, no como había mencionado Andrés Manuel, pero una información acrítica. Meses más tarde Aristegui Noticiasdio a conocer que el equipo de transición de Peña Nieto avaló la compra. La sucesión del derroche, de la corrupción (Banobras clasificó como “reservado” el contrato para la compra) estaba en marcha.

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