Por Federico Arreola

Lo que publicó Héctor de Mauleón en El Universal sobre un niño enfermo, por amarillista, solo puede ser considerado una enorme inmoralidad

Entendamos primero qué significa “escrúpulos”:

Según El diccionario de la lengua española “escrúpulo” quiere decir: “Duda o recelo inquietantes para la conciencia sobre si algo es bueno o se debe hacer desde un punto de vista moral”.

En internet leí esta interesante explicación del significado de “escrúpulos”:

“Si se efectúa un sondeo entre la gente, la definición más probable de escrúpulos sería: esas cosas que nos hacen sentir culpables y que se encuentran en la moral o en la conciencia de cada individuo. No está mal, pues el término se escucha y se pronuncia, exclusivamente, gracias a esta frase que lo contiene. ¿Qué son los escrúpulos? Unas piedritas muy pequeñas, esas que suelen introducirse en los zapatos provocando notorias molestias y que obstaculizan la marcha u obligan a detenerse. Pasando en limpio y acercándonos al sentido popular: si tienes escrúpulos, no vas a seguir adelante tan tranquilo. La incomodidad física se trasladó a otras esferas para designar aquella situación en la que alguien, al momento de hacer algo que está mal a la vista de la mayoría, o luego de ejecutarlo, no presenta el menor trastorno o el mínimo sentimiento de culpa. Obró sin escrúpulos, sin algo que lo frenara”.

En efecto, algunos periodistas mexicanos han tratado sin escrúpulos el tema de la supuesta escasez de medicamentos para niños en los hospitales del sector salud. Les han faltado frenos morales a no pocos comentaristas y les ha sobrado amarillismo y hasta perversidad. Han sembrado miedo —niños que mueren porque no se les atiende, lo que es falso— evidentemente porque participan, consciente o inconscientemente, en una campaña promovida por empresas proveedoras de medicinas que ya no hacen los grandes negocios del pasado.

Lo que publicó hace días Héctor de Mauleón en El Universal sobre un niño enfermo, por amarillista,solo puede ser considerado una enorme inmoralidad.

La de las medicinas, absolutamente indignante, no es la única inmoralidad mediática. A diario, en El Financiero, gente como Pablo Hiriart recurre a toda clase de historias inventadas por él mismo para golpear a Andrés Manuel López Obrador y a la 4T por el único pecado de combatir la corrupción.

Hay periodistas objetivos y honestos en México, son los que debemos seguir y leer. Ya haremos la lista de los que realizan con profesionalismo, es decir, con decencia, su trabajo.

@FedericoArreola

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