Por José Jaime Ruiz

@ruizjosejaime

Para algunos columnistas los datos del INEGI sobre el crecimiento de la economía del país son catastróficos y la antesala de una crisis. El Producto Interno Bruto registró su primera baja anual desde 2009.

Algunos ven esto como un desastre.

Pablo Hiriart en El Financiero: “Ya tuvimos el resultado del comportamiento de la economía el año pasado: caída brutal a -0.1 por ciento en manos de los que prometieron crecer al cuatro a fin de generar el millón 200 mil empleos al año para absorber la fuerza laboral que es preciso emplear.

“El Presidente dijo en marzo, en respuesta al FMI, que asombraría al mundo con sus resultados económicos de 2019.

“Hoy, con las cifras concretas, tiene que explicar cómo hizo para tirar bajo cero la economía de un país que crecía al 2.5 por ciento al año.

“La población aumenta 1.4 por ciento cada año y la economía retrocede a -0.1.

“Resultado a la vista, y obvio: empobrecimiento del país, falta de empleo, más delito y más informalidad”.

Yuriria Sierra en Excélsior: “La mala noticia llegó. Se estimaba desde hace meses. El Inegi la confirmó ayer: la economía mexicana no creció durante el 2019, por el contrario. Y así como en diciembre pasado, en Palacio Nacional nos informaron, a la espera de la ovación, que los homicidios dolosos disminuyeron 0.1%; así también debieron advertirnos y reconocer las fallas tras la contracción económica que registró el país el año pasado, también de 0.1 por ciento”.

Julio “Astillero” Hernández en La Jornada: “Los datos que dio a conocer ayer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) son desalentadores: la economía mexicana tuvo una caída de 0.1 por ciento respecto del año anterior en cuanto a producto interno bruto. Los peores resultados desde 2009, en una estimación preliminar que al parecer no cambiará en lo sustancial cuando quede en firme, según lo que conforme al lenguaje técnico del caso proviene de la ‘estimación oportuna del producto interno bruto’ con series desestacionalizadas”.

Verónica Malo Guzmán en SDPnoticias: “Pues no, con o sin parámetros, la economía funciona así: para que haya desarrollo y bienestar debe de haber crecimiento, si bien el que haya crecimiento no es suficiente para que exista bienestar.

“Y no, con la Cuarta Transformación no se ha logrado alcanzar bienestar social. El que exista ‘más dispersión de recurso para la gente pobre’ solo constituye un paliativo muy a corto plazo; no disminuye la desigualdad de oportunidades en el país”.

LOS “OTROS DATOS”

Hay otros columnistas que no escriben sobre “caída brutal”, “mala noticia”, “datos desalentadores” o “paliativos”.

Enrique Quintana en El Financiero: “Ya sé que eso no cambia el hecho de que la economía cayó. Eso es irrebatible.

“Pero, quizás lo más importante es que si se observa la dinámica de la economía desde el mes de julio del año pasado, puede notarse que en los últimos meses del 2019 el PIB ya no cayó, como en la primera mitad del año, sino que se mantuvo estable. Eso no es una opinión de quien esto escribe, sino un hecho.

“Si esto ocurrió a pesar de que vivimos un periodo de gran incertidumbre y falta de definiciones, derivado del arranque del gobierno, de los cambios profundos en la operación que está haciendo esta administración, y de la incertidumbre que existía respecto al futuro del Tratado México, Estados Unidos, Canadá; si a pesar de todo la economía no cayó, quiere decir que las cosas no resultaron tan mal como parecían”.

Benjamín Castro, en un artículo publicado en Facebook, apunta: “Si, suponiendo sin conceder, el PIB (Producto Interno según los Brutos) nacional creció un promedio de 2.5% aproximadamente en el periodo de los gobiernos neoliberales (1983-2018); y si el PIB mide ‘la producción total de bienes y servicios’, entonces los del INEGI nos tendrían qué explicar varias cosas.

“La más evidente es la caída de la producción petrolera de los 3.3 millones de barriles diarios a solo 1.6 mdbd, una caída de más de 50% del 2000 al 2018. Igualmente la caída y/o estancamiento en la producción de granos básicos (frijol, maíz, trigo, arroz, etc.) en el campo, que nos ha forzado a aumentar la importación de ellos hasta en 50% en promedio. Igualmente, tendríamos que explicar por qué el número de desempleados se mantiene ‘estable’, según el INEGI en alrededor de 2.5 millones, los que trabajan en ‘la economía informal’, o sea los que sobreviven vendiendo en la calle o en los llamados ‘empleos precarios’, pasaron de ser unos cuantos millones a ser el 56% de la Población Económicamente Activa y más de 32 millones de mexicanos.

“Podríamos decir también que el PIB nos debería explicar el por qué se perdieron, ya sea por quiebra o por ser mal negocio o por ser tomadas por extranjeras, industria como la del acero (Hylsamex, Sicarsa ), la metalmecánica o las mismas tiendas de autoservicio nacionales (Gigante, Comercial Mexicana ), un sector en donde ahora domina la tienda global Walmart. En sentido inverso el PIB debería explicarnos por qué, durante los últimos 10 años, es decir desde el 2008 al 2019, de crecimiento del PIB de alrededor de 2%, las ganancias de los bancos crecieron en más de 150%, al pasar de 44,201 mdp a 139,092 mdp”.

En la cúspide del neoliberalismo en México, en 2015, BBC preguntaba: “¿Quiénes son los 4 hombres que tienen el 9% del PIB de México?”:

“Son Carlos Slim, Germán Larrea, Alberto Baillères y Ricardo Salinas Pliego: los hombres más ricos de México. El total de su fortuna equivale al 9% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Y representan, de acuerdo con un reciente estudio académico, la creciente desigualdad que afecta a los mexicanos”.

“(…) El estudio de (Gerardo) Esquivel se llama ‘Desigualdad extrema en México’ y fue presentado la semana pasada.

“Uno de los datos del documento es que la riqueza de los millonarios en el mundo disminuyó 0,3% en el período de 2007 a 2012. Pero en México, apunta el investigador, ocurrió lo contrario: en ese mismo lapso la fortuna de las personas más ricas creció 32%”.

Las preguntas se imponen: ¿a quiénes favorecía en la época neoliberal el 2.5 por ciento del PIB? ¿A los empresarios? ¿A los políticos corruptos? ¿A la privatización de los bienes públicos y los derechos de los mexicanos? Lo único evidente de esa estadística del crecimiento es que no favorecía a los desprotegidos, a los no privilegiados, a los desplazados… a los mexicanos.

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