Por Obed Campos

Ante dos cortos, pero no menos escandalosos videos que circulan en redes sociales y en los que se ve al diputado panista Eduardo Leal Buenfil, haciendo señas y ademanes como de burlesque de pacotilla, no me queda más que preguntarme: “¿Qué le echaron?”.

La comunidad LGBT de Nuevo León ya puso el grito en el cielo, no porque Eduardo baile como o quiera parecerse a, sino porque toman a mofa los dos videos que circulan en redes.

Yo creo que no es papel de un representante público, el salir bailando, joteando, pues, cuando su trabajo, para el que le pagamos todos los nuevoleoneses es otro.

Legislar, joven Eduardo, es un trabajo que se toma en serio, y aunque a usted le parezca que cobrar como diputado es lo más simple del mundo, son nuestros impuestos los que lo mantienen.

Así que algo de respeto, ¿no cree?

Ahora que, si Eduardo quiere salir del clóset, pues que lo haga y ya. Estamos en pleno siglo XXI, y serán muy pocos los que se escandalicen.

Suscribo al aguerrido activista Mario Rodríguez Plata quien publicó hace días respecto al caso:

“Haciendo mofa y contribuyendo a la burla y escarnio de la esterotipada creencia del imaginario colectivo sobre las personas homosexuales.

Al señor diputado le EXIGIMOS que dé una disculpa pública, inmediatamente, y acuda a un curso de sensibilización sobre diversidad sexual impartido por el CONAPRED.

“Como servidor público está obligado a respetar la ley.

“La volviste a cahetear, Lalo”.

Y sí, insisto, si Lalo, como lo conocen, quiere seguir bailando y tomándose videos, pues que se baje de su curul.

Pero si sale del clóset no tiene que renunciar a su diputación, porque sería visto como un acto de valentía.

obed@sdpnoticias.com

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