Por Félix Cortés Camarillo

Ahora dices que ya no te acuerdas,

Que nada es cierto, que son palabras…

José Ángel Espinoza, La Ley del Monte

                  Uno podría escribir, citando a Mario Ruiz Massieu, que los demonios andan sueltos y han triunfado. No me atrevo, aunque comparto el juicio, porque sería hacer premonición de tiempos más violentos aún que los actuales, como si ello fuera posible, que lo es. Cuando la frase fue pronunciada en un acto de renuncia aplaudida, un candidato presidencial había sido asesinado hasta hoy impunemente en Tijuana, y poco más tarde el hermano del autor de la frase sería masacrado a cien metros de la avenida Reforma en la capital del país. El diagnóstico de  Mario Ruiz Massieu –misteriosamente muerto en el extranjero, suicidado con una carta en que acusa a Zedillo de su muerte- se está cumpliendo en el dominio del populismo, la demagogia y las diatribas a todo aquel que piense distinto o ¡magínense! se atreva a decirlo o escribirlo.

            Los diablos chiquitos, los de Nuevo León, también se han desatado. Antes de este fin de semana un par de amanuenses se lanzó en contra de Ildefonso Guajardo, el priísta que reúne dos calidades de importancia política, cuando la política está tan desprestigiada: tuvo la innegable inteligencia y habilidad para conducir con éxito las negociaciones del tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá para que los neoobradoristas se colgaran la medalla, y  ha tenido la honestidad de confesar abiertamente que quiere ser gobernador de Nuevo León, que es una aspiración legítima de todos los que en este estado nacimos.

            Lucifer al frente, se andan anexando partes bellas del Chipinque para hacer dos cosas que son igualmente lesivas a la comunidad: delinear un arbolado bosque particular, o fraccionar en jugoso fraccionamiento de residencias campestres. Todo, a costa del patrimonio colectivo de los nuevoleoneses en terrenos teóricamente intocables.

            Todo es cuestión de memoria, como la de los jóvenes amantes que al lado de la carretera México-Puebla  Ferrusquilla vio cuando en la penca de un nopal grabaron su nombre para que no se les olvidara su relación amorosa y a nosotros la relatividad del tiempo.

            Por eso se inventaron las cortinas de humo en la comunicación del Príncipe, que diría Maquiavelo, con los gobernados: siempre inventa algo que distraiga la atención de lo que es esencial a lo que es periférico pero llamativo.

            Si los mexicanos estamos preocupados por la falta de medicamentos para los jodidos, de las matanzas cotidianas por todos lados, de una economía que no acaba ni de hundirse ni de flotar, ¿qué mejor que inventar como distractor una rifa en este pueblo que se juega la vida en un albur?

            La memoria colectiva es breve. Ya se nos olvidó que el avión presidencial TP-01  llamado José Ma. Morelos, se vendía hace un año en un estacionamiento de California –la que se nos fue, y también se nos olvidó- y que había múltiples compradores posibles. Cuando los posibles compradores se esfumaron en la bruma, se planteó la posibilidad de que 12 picudos mexicanos de la lana lo compraran y se lo prestaran entre ellos para sus viajes.  Como si los picudos de la lana necesitaran un ride. Enseguida creímos que la Fuerza Aérea Mexicana se convertiría en una especie de AVIS del aire rentando el avión a tanto por hora/vuelo. Finalmente nos dijeron que el avión se rifaba: 600 cachitos de quinientos morlacos cada uno, para llevarse a su garage el avión maldito.

            Como esto del garage era complicado para muchos de nosotros, resultó que en la nueva idea el gobierno se iba a hacer cargo del estacionamiento y mantenimiento del aeroplano por dos años hasta que se vendiera bien por arriba del obligatorio avalúo –todavía dicen que de la ONU-  sin decir qué pasaba luego. Como eso tampoco funcionó, los genios del gobierno de la Cuarta Simulación encontraron otra que parece ser la opción definitiva.

            El avión se rifa, pero no se rifa el avión. Pero sí se rifa el avión, su valor, en efectivo. La Lotería Nacional hace un sorteo magno especial el 15 de septiembre y los ganadores cobrarán una lana libre de impuestos, que yo pago cada vez que me gano 27.35 pesos en el Melate, si bien me va: me dan 25.

            Grabé en la penca de un voto tu nombre.

            Bueno, yo no.

PARA LA MAÑANERA.- Señor Presidente con todo respeto: Los Tomateros de Culiacán perdieron la Serie del Caribe vergonzosamente. En el béisbol a veces se gana y a veces se pierde. ¿Podría Usted tomar lección de su deporte favorito?

felixcortescama@gmail.com

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