Pues estaba dibujado 

En las garras de un dragón…

Cri-Cri

            Hace mucho tiempo, antes de que las heladas rusas le hicieran retroceder en  su campaña por el dominio del mundo, uno de los genios de la milicia y la política, Napoleón, echó a la historia una frase que tardamos años en entender, y se refería a China: es un dragón dormido dijo; guay del que lo despierte.

            En el momento en que usted lee esto, el principal acreedor del estado norteamericano se llama China. Para el acta, la República Popular China. Si levantamos muchos artefactos que nos acompañan en la vida, vamos a encontrar que dice “made in china”. El dragón está bien vivo.

            Hasta hace pocos años, los productos chinos tenían mala fama de ineficacia o en su operatividad. Eso ha cambiado. Muy pocos de los que usan un teléfono celular están al tanto de que se arman, pieza por pieza, en fábricas chinas. Y lo mismo pasa con sartenes, licuadoras, motores de avión o bicicletas.

            El concepto no esconde misterio: China tiene mucha gente. Mucha gente necesita trabajo. El capital necesita manos baratas. El país que tiene más manos del mundo quiere trabajo. ¿Así o más sencillo?

            Esta sencillez la entendió con dificultad Norteamérica. Se dio cuenta, primero, que los mexicanos en la frontera, que difícilmente podrían cruzar, eran mano de obra barata y eficiente. Las maquiladoras surgieron así.

            Pero mientras tanto el dragón creció y se hizo más eficiente. 

            Y con él, las armas para destruirlo. Como por ejemplo el cvirus19, de reciente bautizo. El mundo está aterrado por cualquier tos indebida y la amenaza de estos contagios y las muertes de este mal nacido en China, y que no tiene mil muertos aún, mucho menos que la influenza y otras plagas. Como la nave de los locos, que era remolcada en la Edad Media al alta mar para abandonarla ahí y que los locos muriesen lentamente, un enorme crucero turístico navega por los mares de Oriente, en donde nadie quiere permitir su entrada por la sospecha de las sospechosas infecciones.

            No se nos olvide que Donald Trump está en una guerra comercial con China. 

            ¿Acaso habría mejor arma en contra del dragón de Oriente del que nos advertía Napoleón que una pandemia que no existe, nacida en y exportada por China?  Puede que no lo sea; pero lo cierto es que casi mil muertos, mayormente asiáticos –cuando la pandemia de fiebre porcina causó más estragos fatales por todo el mundo- está causando fenómenos de pánico mundial que llegan al extremo de la discriminación racial. 

            La política es la conquista del poder y su permanencia en él, ya lo sabemos.

            En estos tiempos nuevos nos están recordando que la política es también la producción de imágenes. Aguas, que Trump ha demostrado ser el genio de la producción de imagen.

PARA LA MAÑANERA.–  Con todo respeto, Señor Presidente: Me cuentan que su amigo, el expresidente de Bolivia Evo Morales, se encuentra nuevamente en Cuba para un tratamiento médico. Cuando estuvo brevemente en nuestro país generoso, se fue en hurtadillas al mismo mismo destino habanero, para luego marchar a Buenos Aires. Ahora que está en Cuba, Señor Presidente, ¿No quiere mandarle nuevamente al Jet TP 02 para que lo traiga de regreso?

felixcortescama@gmail.com

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